OPINIÓN | Érase una vez…

Francisco Ortega/ octubre 10, 2016/ En portada, Opinión/ 0 comments

Érase una vez que se era, en un poblado cuya bandera podría llegar a representarme, que había unos enanitos que luchaban y peleaban por ese reino. Unos enanitos entre los que antaño había figuras que comandaban en todo el reino, la nación y el planeta con el resto de enanitos de otras partes que ya crecían y se convertían en hombres hechos y derechos y que hoy por hoy y tras una larga época igual, era unos enanitos peleones pero donde no se cosechaban todos los éxitos que ese poblado debería tener.

Érase un jefe de enanitos, encargado de gestionarlos y cuyos éxitos brillaban con su ausencia, que se aferraba día sí y día también a su heráldica y que siempre lograba cambiar la tendencia para que las culpas no recayeran sobre sus espaldas. Un jefe de enanitos temido entre muchos de esos trabajadores y que había impuesto en el cuerpo de enanitos el enchufismo y el supuesto amor a ese poblado por delante de la profesionalidad o la valía para desempeñar su trabajo. Numerosos antiguos enanitos y trabajadores del reino en general campaban a sus anchas en este reuno cuya bandera podría llegar a representarme, como ya he dicho antes.

Érase un jefe de enanitos que se rodeaba y blindaba su posición con puestos que no tenían otros jefes de enanitos para favorecer su posición. Que no estaba al servicio de todos los enanitos aunque saliese en todas las fotos donde hubiese un enanito importante de por medio. Un jefe que mandaba, más que lideraba siempre para todo menos para que se le exigieran responsabilidades. En un mundo de enanitos y personas mayores, el jefe de personas mayores ya pagó el año pasado los patos de los enanitos, de los mayores y de todo el reino, mientras que los enanitos, tras sufrir un descalabro, seguían con el mismo jefe al frente

Menos mal que esto es sólamente un cuento, menos mal que en el fondo todo está en mi imaginación y luego no pasa. Si existiese una persona así en la realidad que, ante estas cosas, siguiese aferrándose al cargo…enfin, juzguen ustedes, pero muy bético no sería, ¿no? La moraleja es esa, si te representa una bandera y por mucho que puedas llegar a pensar que lo estás haciendo bien, no lo estás haciendo, debes apartarte para que alguien pelee por esa bandera.

Buenas noches niños y niñas, descansen mucho.

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