OPINIÓN | Ay Don Manué…

Así reza uno de los versos de la canción que entonaron los tunos ayer a la puerta de Jabugo ante la figura de Lopera. Soy de los que piensan que si hay algo que te ofende o te puede ofender, mejor dejarlo de lado y así he hecho. He de reconocer que no he visto ni leído nada en referencia al esperpento y espectáculo vivido ayer en la puerta de la casa de ese señor pero el boca a boca me ha hecho conocer uno de esos versos y me ha parecido el nombre más razonable para este artículo de opinión.

En un tiempo en el que la afición bética se encuentra sumergida en numerosos debates, uno de ellos es el que sirve para dirimir entre pacto si, o pacto no. Fin a esta etapa bochornosa de nuestra historia de una forma rápida y definitiva, o lenta y laboriosa.

En la facultad de Derecho, una de las cosas que primero nos enseñan es que “más vale un pacto malo que un proceso bueno”, así que mi elección es la de de Pactar. No por deformación profesional, sino porque me quema cada minuto en que el nombre de Manuel Ruiz de Lopera sigue ligado al Real Betis y a nuestra historia. Una institución que quiere proyectar una imagen de seriedad no puede arrastrar losas como la de ayer. Es la vuelta al chabacanismo más puro, al “made in Lopera”, a que el Betis vuelva a ser noticia por las excentricidades de este señor y yo estoy ya harto de ello.

Lo que me sorprende es cómo sabiendo que tiene todas las de perder se agarra como si le fuese la vida en ello a un proceso que lo único que va a traerle es la culpabilidad (como en los otros 2 ya resueltos) y una serie de daños que podría ahorrarse con un pacto, soltando el barco como él lo llama y dejándonos a los Béticos en paz para poder prosperar y crecer como merecemos. Porque, si a alguien le queda alguna duda de ello, tanto lo de ayer como la supuesta manifestación loperista no es más que una de sus muchas charlotadas para llamar la atención. No creo que nadie en su sano juicio pueda defender la figura de quien nos llevó casi a la desaparición y aunque los haya (que los hay, porque haberlos haylos) no creo que tengan ganas de mostrar orgullosos al mundo lo que piensan.

Eso si, quiero pacto pero no de cualquier tipo. Quiero pactar pero no a cualquier precio. Me gustaría que no se dejase de lado ni a los socios del 92 ni las figuras que aportaron dinero, muchos de ellos sin nada más, sacrificando un montón de cosas para salvar a su Betis. No quiero un nuevo dueño todopoderoso del Betis y creo que eso deberían de dejarlo por escrito. Una masa accionarial atomizada, con precios populares para las acciones y con reconocimiento expreso a esas dos figuras que fueron los únicos que inyectaron realmente dinero al club cuando más lo necesitaba. Actos para homenajearlos, que estoy seguro de que hay listas de quiénes y cómo aportaron. Colocarlos en su sitio, un sitio que ocupó durante más de 20 años un señor con demasiado ego como para mirar más allá de su ombligo. Ha llegado la hora de que la historia bética los conozca y reconozca. Ellos, al fin y al cabo, son los héroes anónimos que salvaron al Real Betis Balompié, aunque nadie lo haya dicho hasta ahora.

Ay Don Manué, qué poco le queda y cuánto espero el momento en que poder decirle adiós definitivamente…

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