Opinión| Las dos caras de Pezzella

Javier Varo/ diciembre 5, 2016/ En portada, Opinión, Primer equipo/ 0 comments

A lo largo de la semana pasada, tanto el cuerpo técnico como la secretaría técnica del Real Betis Balompié han dejado clagerman-pezzella-cristiano-ronaldo-betis-real-madrid-la-liga-24012016_11wie6h32mf2i1ta51z1i30f5nro que el objetivo principal del mercado de invierno será fichar un central que por fin otorgue a la zaga del equipo una seguridad y una solidez que no hemos visto en las 14 jornadas que se han disputado en el campeonato de Liga. Fiel reflejo de ello fue el partido de ayer domingo ante el Celta de Vigo, en el que el Betis no pudo llevarse dos puntos más a pesar de realizar un muy buen juego ofensivo, precisamente porque atrás tuvo faltas graves de concentración que delanteros de la calidad de Iago Aspas no suelen desaprovechar.

Sorprende, pues, que en el área rival uno de los argumentos ofensivos de las jugadas a balón parado sea precisamente un central: Germán Pezzella. El italo-argentino ya fue la temporada anterior el segundo máximo goleador de equipo (por detrás, cómo no, del eterno Rubén Castro) y ante los gallegos dio una muestra más de lo que es capaz con un soberbio testarazo que acabó en el fondo de la red. Pero ese gol fue precedido por el empate a dos del Celta, en el que precisamente Pezzella se confía y pierde la marca del doblemente goleador Aspas creyendo que el esférico saldría por línea de fondo, además de otras acciones a lo largo de la temporada en las que el ex de River Plate pudo hacer bastante más.

Ya dijo
en la rueda de prensa que “los despistes en las marcas no son un problema del Betis, son un problema endémico en el futbol. Pero la solución es entrenable”. Ojalá, con esto, podamos ver con el técnico madrileño lo que se le pide a Pezzella desde que llegara el verano de 2015: su dominio aéreo y su jerarquía en jugadas de estrategia en área rival deben ser el complemento que lo conviertan en un buen central, y no ser acciones compensatorias a los errores en su función principal que no es otra que evitar que el contrario marque goles.

Desde la llegada de Víctor hemos podido ver cómo el equipo ha mejorado visiblemente en algunas facetas del juego como las ya mencionadas acciones a balón parado o el simple hecho de competir y no disolverse como un azucarillo ante la primera adversidad. Pero los buenos equipos se construyen desde la defensa, y si con Víctor el Betis quiere convertirse de una vez en un equipo fiable debe corregir la inocencia defensiva que ha permitido dejar escapar tantos puntos. Y en esa mejoría debería tener mucho que decir Germán Pezzella.

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