Un 2016 de auténtica montaña rusa

Si por algo pasará a la historia el Betis de 2016 será por los continuos cambios que han tenido lugar en todos los estamentos que lo componen. Dos presidentes, dos directores deportivos, cuatro entrenadores y hasta cuarenta y tres jugadores en la primera plantilla son síntomas que reflejan inestabilidad, tanto a nivel institucional como deportivo.

El año empezaría de la peor forma posible. Un Betis necesitado de puntos recibía al Eibar sin saber lo que era ganar en el último mes de competición liguera. En casa, incluso, esta situación se extendía mucho más en el tiempo, pues la afición llevaba sin disfrutar de un triunfo de su equipo desde el mes de septiembre. Pese a ello, no daría síntomas de querer llevarse la victoria en todo el partido. Y es que al cuarto de hora el cuadro armero ya ganaba por dos goles. El Betis, como venía sucediendo con asiduidad por entonces, volvía a encontrarse con un gol en contra en los primeros minutos de encuentro. Y lejos de que las cosas cambiaran con el transcurso del choque, no harían sino torcerse más. Un muy cuestionado Pepe Mel daba entrada en la segunda parte a Molina, Portillo y Kadir para tratar de reconvertir la situación, pero la realidad fue bien distinta. El Eibar acabaría arrollando aún más si cabe en los restantes cuarenta y cinco minutos, marchándose de vuelta a tierras vascas con los tres puntos y un 0-4 que a día de hoy es su mayor victoria cosechada a domicilio en Primera División.

BETIS-EIBAR JORNADA 18 LIGA BBVA
El Eibar celebra el segundo de los cuatro goles que endosó al Betis en el Villamarín.

Pero lo peor estaba por llegar. Tres días después, llegaba el eterno rival al Villamarín. Era la segunda vez que lo hacía en escasas dos semanas, esta vez en partido correspondiente a los octavos de final de la Copa de Su Majestad el Rey. En el de Liga se vio un choque de los de antes, con muchísima intensidad y muy poco fútbol, y así lo atesoró el 0-0 final. En el de Copa, por el contrario, no fue así. Ya de entrada parecía que iba a ser difícil sacar algo positivo del encuentro, pues el técnico madrileño dejó en el banquillo a cuatro de los pilares sobre los que se sostenía -y se sigue sosteniendo- el Betis: Adán, Dani Ceballos, Joaquín y Rubén Castro. Y claro, eso en un derbi tiene todos los visos de salir mal. Nuevamente, el cuadro verdiblanco percibía cómo el rival veía puerta en los primeros compases del encuentro. Además, esta vez, para su desgracia, también lo haría recién estrenada la segunda mitad. Krohn-Dehli en el 6′ y Krychowiak en el 47′ pusieron muy cuesta arriba la eliminatoria, dejando aún más en entredicho la continuidad de Pepe Mel al frente de la nave bética. De hecho, la derrota ante el Getafe en el Coliseum Alfonso Pérez Muñoz cuatro días después sería su último partido como entrenador del conjunto de Heliópolis. Dos puntos de los últimos dieciocho posibles habían precipitado su cese.

Por otra parte, Juan Carlos Ollero dimitía de la presidencia del Betis en la misma rueda de prensa en la que comunicaba el despido de Pepe Mel. Ángel Haro, que hasta entonces había permanecido como vicepresidente del club de las trece barras, era el encargado de sustituirle. José María López Catalán, por su parte, ocuparía ahora aquél cargo. Dos días más tarde, se consumaba la eliminación en la Copa, en la que el Sevilla asestaría un duro, y a la vez humillante, correctivo a un Betis que tendría que recoger hasta cuatro veces el balón de su portería a lo largo del encuentro.

adan_rsp
Adán se lamenta en la dura derrota ante el Sevilla en Copa.

En medio de esta inestabilidad tanto deportiva como institucional se plantó el Betis en El Madrigal para encarar el primer enfrentamiento de la segunda vuelta. El club había confiado nuevamente a Merino la tarea de levantar al equipo cuando peor lo estaba pasando. Con el fantasma del descenso sobrevolando Heliópolis, si bien es cierto que aún quedaba a cinco puntos, viajó el Betis a tierras valencianas. El Villarreal había encadenado seis victorias consecutivas, por lo que eran dos equipos con rachas encontradas. Sin embargo, los verdiblancos volverían a la capital hispalense con un punto tan trabajado como necesario para romper la mala dinámica que venía arrastrando desde mediados de diciembre.

Además, lograría otro punto en la visita del Real Madrid y vencería al Valencia en sus dos próximos enfrentamientos ligueros en el Benito Villamarín, este último con las novedades de dos de los fichajes invernales: Charly Musonda y Martín Montoya. Entre ambos choques, los verdiblancos caen en Anoeta en la que sería la única derrota hasta el mes de marzo, pues alcanzarían los seis encuentros seguidos sin perder. Además de al Valencia, se venció al Espanyol en Barcelona (0-3) y al Granada en casa (2-0), siendo esta la última vez hasta la fecha en la que el Betis se encontró con la victoria en dos partidos de forma consecutiva. Acababa de empezar el tercer mes del año y la posibilidad de terminar el curso en Segunda División parecía cada vez más lejana, dando la sensación de que el final de temporada iba a ser mucho más tranquilo de lo mínimamente imaginable en enero. Algunos, incluso, empezaron a soñar con acabar en puestos europeos.

betis-granada
Los jugadores festejan el gol de N’Diaye en la victoria contra el Granada.

Pero el objetivo del Betis no era ese. De hecho, se evidenciaría con las tres derrotas consecutivas -ante Athletic, Málaga y Atlético- que encadenaría, en las que volvieron las malas sensaciones y que, de igual modo, borraron de un plumazo cualquier atisbo de ilusión por acabar en posiciones que dieran derecho a disputar competición europea la próxima temporada. En el año del retorno a la máxima categoría del fútbol español, la plantilla estaba confeccionada para alcanzar la permanencia y ése debía de ser el objetivo. De nada servía ponerse cotas mayores si aún no estaba garantizado que en la 16/17 el Betis compitiese en Primera División.

Sea como fuere, lo cierto es que a falta de siete partidos para la finalización de la competición doméstica los helipolitanos se situaban en decimocuarto lugar, seis puntos por encima del Sporting, que marchaba 18º, y al que le superaba en el goal average. Los tres encuentros venideros volvieron cargados de puntos. Y es que sin un fútbol espectacular o de excesivo juego técnico, el Betis logró dos importantísimas victorias contra Levante y Las Palmas -ambas por la mínima-, así como un valioso empate en Balaídos ante un Celta que peleaba por la quinta plaza.

ricky_las-palmas
Ricky Van Wolfswinkel, justo después de anotar el gol que aseguraba virtualmente la permanencia.

Y así, virtualmente salvado, se plantó el Betis en el Ramón Sánchez-Pizjuán para afrontar la trigésimo quinta jornada. Quizás en uno de los derbis con menos aliciente que se recuerdan pues, salvo hecatombe, ambos equipos habían alcanzado sus objetivos a falta de cuatro partidos. Pero lejos de acabar la temporada con una victoria ante el máximo rival, los verdiblancos cayeron 2-0 en una segunda parte que mucho dejó que desear. Ante el Barcelona, en cambio, se mostró una imagen digna, pero la expulsión de Heiko Westermann al filo del descanso condicionaría el choque y los azulgranas se llevarían el gato al agua. En la jornada 37, el empate ante el Eibar en Ipurúa aseguró la permanencia de manera matemática, confirmando lo que tras el enfrentamiento ante Las Palmas parecía incuestionable. Por último, los verdiblancos recibieron al Getafe con la única meta de acabar el año en la más alta posición posible, algo para lo que no solo había que llevarse el duelo ante los azulones, sino que se requería que se dieran una serie de resultados en varios  partidos. Y así fue, todos éstos acompañaron y el Betis acabaría el año en un nada despreciable décimo puesto, muy por encima del objetivo marcado en verano de 2015. Merino había conseguido reconvertir la dificultosa tesitura que tenía enfrente en el mes de enero, pero el club no ofrecería al linense la renovación.

molina
Jorge Molina es manteado por sus compañeros al término del Betis-Getafe (2-1).

Que el Betis consiguiese la permanencia con cierta holgura no sería tampoco razón de peso para mantener a Eduardo Macià como director deportivo del cuadro verdiblanco. El tiempo dará la razón a uno u a otro, pero lo seguro es que la mayoría de los fichajes no rindieron como se esperaba antes del inicio de la temporada. Desde el de Van der Vaart, que vino como fichaje estrella y salió por la puerta de atrás, hasta el de Damião, para cuya cesión por apenas cuatro meses se realizó un desembolso desmedido, pasando por otros que llegaron como apuestas y que no se adaptaron, sea cual fuese el motivo. Tarek no llegó a vestirse de corto, Digard se vio lastrado por continuas lesiones y Van Wolfswinkel tardaría treinta y cuatro partidos en ver puerta en Liga -eso sí, quizás hizo el gol más importante del año por lo que significaba-.

Así las cosas, desde la planta noble del Villamarín se pretende dar un giro radical que pasa primero por la contratación de un nuevo director deportivo. En esta ocasión, se recurre a Miguel Torrecilla, avalado por sus seis años, cada cual mejor que el anterior, en el Celta. Desde su llegada en 2009, los vigueses han pasado de luchar por eludir el descenso a Segunda División B a clasificarse a competiciones europeas. Su primera obligación es la de buscar un entrenador, y para ello llama a Gustavo Poyet. El charrúa había sido destituido no hacía mucho del AEK Atenas tras ciertas desavenencias con los directivos del club helénico y la posibilidad que se le presentaba ahora era muy de su agrado. A su llegada, también había que sumarle la de Marcos Álvarez, uno de los preparadores físicos con mayor reconocimiento a día de hoy.

Si a esto se le añade que a lo largo del mercado estival el Betis llevaría a cabo el mayor desembolso económico de la última década, es fácil imaginar cuál era el grado de ilusión que se había gestado en la hinchada poco antes del inicio de la nueva temporada que arrancaba en agosto. Un curso que comenzaría con un total de trece caras nuevas -entre fichajes, jugadores llegados a modo de préstamo y otros que regresaban tras encontrarse cedidos en otros clubes la anterior campaña-, entre las que destacaba Tonny Sanabria, cuya adquisición había supuesto el pago de 7’5 millones de euros a la Roma, siendo el fichaje más caro desde 2009. La meta ya no es salvar la categoría, sino acabar en la parte alta de la tabla; esto es, en otras palabras, del décimo puesto hacia arriba.

22/07/16 BETIS . PRIMERA DIVISION PRESENTACION DE VAZQUEZ
Tonny Sanabria, en su presentación como jugador del Betis.

Sin embargo, la realidad a día de hoy es bien distinta. Es obvio que el club ha dado muchos pasos en otras parcelas -construcción del nuevo Gol Sur, creación de Betis TV y Radio Betis, apertura de una oficina de Atención al Bético en el Benito Villamarín…-, pero en lo deportivo, hasta la fecha, no cumple el objetivo. Quizás el mayor error de la dirección deportiva fue el del fichaje de Gustavo Poyet que, tras cinco meses como preparador bético, no consiguió dar con la tecla y acabó siendo destituido en la jornada 11. Y es que la dirección del técnico uruguayo no estuvo exenta de decisiones controvertidas, como la de emplear hasta la saciedad un 4-3-3 poco eficiente que desplazaba al máximo goleador de la historia del Betis a la banda izquierda o la de prescindir de Dani Ceballos, ese por quien todos dicen que debe de pasar el juego de los verdiblancos. Cierto es también que algún que otro arbitraje poco acertado no ayudó a Poyet en sus primeros encuentros, pero es innegable que pasado el ecuador de la primera vuelta el Betis seguía sin un estilo de juego definido. Además, algunas incorporaciones no han dado un rendimiento óptimo en lo que va de Liga, como la de Zozulia, y han puesto en entredicho a Miguel Torrecilla.

poyet_villarreal
Gustavo Poyet, en su último partido como entrenador verdiblanco (Villarreal 2-0 Betis).

Destituido Gustavo Poyet, se piensa en Víctor Sánchez del Amo para enmendar la situación. Sus primeras tareas son las de devolver la ilusión a la afición, así como de tratar de encontrar un patrón de juego con el que se identifique el Betis. En su presentación, ya asegura que Rubén Castro, en medio de una sequía goleadora casi inédita, volverá a desenvolverse en el centro del ataque, así como que tratará de recuperar a Dani Ceballos de ese ostracismo al que había quedado relegado durante el mandato en el banquillo de su antecesor. Para ello, es necesario cambiar el sistema de juego, algo para lo que recurre a un 5-3-2. Así, el entrenador getafense cumple con la máxima de “a entrenador nuevo, victoria segura” y en su primer encuentro vence 2-0 a la Unión Deportiva Las Palmas. Además, incorpora un nuevo recurso que hasta entonces había brillado por su ausencia: las jugadas a balón parado. Y es que los dos goles nacen de sendos saques de esquina botados por Joaquín.

betis-laspalmas_bruno
Los jugadores celebran el gol de Bruno a Las Palmas.

En este mes y medio, se han percibido notorias mejoras, aunque no son suficientes. Es evidente que en casa se ha recuperado la armonía con la grada, además de permanecer invicto -en Liga, dos victorias, ante Las Palmas y Athletic, y un empate, frente al Celta; y en Copa, un triunfo contra el Deportivo- hasta el momento, pero son todavía varios los aspectos que necesitan cambiarse para alcanzar el décimo puesto -hoy a 3 puntos- a final de la temporada. Los partidos disputados fuera de casa se cuentan por derrotas, eliminación en Copa incluida, y eso es algo a tener en cuenta y que ha de corregirse en la mayor brevedad posible. Porque pese a que se ha dejado la portería a cero en varios encuentros, es irrebatible que el equipo tiene que corregir la fragilidad defensiva que le ha hecho encajar más de un gol que podría haberse evitado.

Lo cierto es que resta más de la mitad del curso para darle la vuelta a todo esto. 22 partidos por delante para reconvertir la situación y empezar a mirar más hacia arriba que hacia abajo. Tiempo hay de sobra para conseguirlo, opción incluida de acudir al mercado invernal para corregir algunos errores de planificación deportiva. La primera prueba de 2017 será en casa ante el Leganés, un rival asequible, que no fácil, para reencontrarse con los tres puntos y estrenar con una victoria este nuevo año que mañana da su pistoletazo de salida.

Deja un comentario