La crispación marcó una Junta que aumenta las distancias entre el Consejo y Farusa

La Junta General de Accionistas fue un rotundo éxito para los intereses del Consejo del Real Betis, que vieron como fueron aprobados todos los puntos del orden del día por mayoría, pero que deja en mala imagen, una vez más al club.

La Junta General de Accionistas de ayer fue más parecida a una pelea de corral que a lo que debe ser, un balance anual de presupuestos y gestiones de un club deportivo, pero dentro de los momentos complicados que ha vivido y está viviendo el Real Betis Balompié es casi lo normal. A un lado el consejo del Real Betis, que desde hace algo más de un año pelea para que el club de la Avda de la Palmera no vuelva a caer en manos de los que precisamente han provocado todas y cada una de estas situaciones que dejaron al Betis hundido y el la quiebra total. Al otro lado los que quieren volver al pasado, retomar las riendas del club y volver a hacer del Betis su imagen y semejanza. Y todo eso se vio reflejado en la Junta de ayer.

Desde muy pronto las primeras crispaciones se hicieron notar, pues un grupo de accionistas accedió a la sala con una pancarta pidiendo la unidad del Betis, a lo que miembros acreditados de Bitton Sport respondieron alegando que propugnaban aquel acto, lo que provocó los primeros encontronazos de la tarde.

Con los primeros turnos de palabra llegaron las primeras disputas entre el Consejo y los apoyos de Lopera, representado por su sobrino Javier Páez y Manuel Castaño. Pese a sus intenciones, su apoyo no superó el 25’4% cuando un año antes había llegado a ser del 25’9%, frente al 27’8% que aprobaba los presupuestos del año 2016. Manuel Castaño se afanaba en dudar de la transparecia de las cuentas y acusaba al Consejo de maquillar los presupuestos gracias a la venta de N’diaye. Haro respondía diciendo que “maquillar las cuentas es un delito y si tan claro lo tiene vaya a un juzgado, pero vaya usted y no mande a otro como hace siempre”. De nuevo Castaño acusó al consejo de mantener deudas con Hacienda por ocho millones a junio de 2016, a lo que Pagola contestó que “es una deuda ordinaria que se paga al mes siguiente y que tiene como base el IVA de la temporada, nada extraordinario”.

Pero Castaño no dejó de intentar al menos provocar al Consejo y dejar titulares para las redes sociales y los medios del día siguiente pues unas horas antes filtraron que no tenían intención de cesar al Consejo, por lo qe sus intervenciones solo se entienden por el simple hecho de caldear el ambiente. Esta vez tiró por la gestión deportiva del club, acusando a los miembros del Consejo de no ser hombres de futbol, de perder el beticismo en directores deportivos y entrenadores que no eran de la casa, estando Merino, Juanito o Capi disponibles para la secretaría técnica. Haro respondió alegando que “si ser hombre de futbol es parecer a usted y a sus allegados, espero no serlo nunca”.

El último gran momento de la noche fue cuando se pasó a votar la modificación del punto 4 de los estatutos, en referencia a la página web corporativa. La votación obtuvo casi un 25% de abstención, por lo que Haro no dio por válida aquella votación. Al finalizar el resto de los puntos del día, Angel Haro manifestó su interés por volver a votar ese punto que había quedado en el aire, siepre y cuando estuvieran de acuerdo todos los allí presentes. El accionista Álvaro Alcalá fue el único que se negó.

Finalmente, la Junta general fue un éxito para el Consejo del Real Betis que aprobó la compra del Real Betis Futsal y del Real Betis Energía Plus pese a las descalificaciones de los representantes de Farusa, que alegaban que si el Real Betis era Balompié, no debía estar en ningún otro deporte.

La Junta también deja a Haro y Catalán con mayor apoyo que en la del mes de septiembre de 2015, donde tenía el 27’4% de apoyo accionarial, frente al 25’9% de Farusa. En esta ocasión, HyC superaron siempre el 27% en cada votación, y en la mayoría por encima de ese 27’4. Mientras que Castaño y Farusa no superaron el 25’4.

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