OPINIÓN | Rubén Pardo, el socio que esperaba Ceballos

La incorporación de Rubén Pardo supone un remedio a la escasez de fútbol de toque que viene generando el mediocampo bético, al mismo tiempo que un revés al centro del campo que configuró Torrecilla en verano.

Ni defensa -aunque horas después se cerró la contratación de Alin Tosca-, ni ataque: la primera posición que ha reforzado el Real Betis en el mercado invernal ha sido el centro del campo. Y es que, mientras el entramado defensivo de Víctor le mantiene imbatido en casa, donde dejar la portería a cero empieza a ser lo normal, y las oportunas apariciones de Rubén Castro arriba siguen resolviendo partidos, la falta de fluidez en la creación es la que atasca irremediablemente al equipo a domicilio y la que termina ahogándole a medida que avanza el reloj en encuentros como el empate a cero ante el Sporting.

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Ni Jonas ni Felipe Gutiérrez han cumplido las expectativas en el centro del campo

Con la incorporación de un futbolista de las características de Rubén Pardo, Víctor suma un jugón a su abanico de posibilidades en la sala de máquinas. Y, aunque llega en calidad de cedido y sin posibilidad a priori de prolongar su estancia más allá de junio, el riojano es un recurso que se debe utilizar. Futbolista capaz de dar ese último pase que tanto se viene atragantando, Pardo debe erigirse en el complemento ideal de Dani Ceballos. El utrerano, posiblemente el jugador que más calidad atesora de la plantilla bética, no encontró el protagonismo con Poyet ni en sus compañeros una pareja estable con la que liderar el centro del campo heliopolitano. Con el también internacional sub21 a su lado, el Betis debe encontrar el toque que hasta ahora solo aparecían con pinceladas del «10» bético y empezar a proponer un estilo más cercano al que el Villamarín siempre demanda.

Por otro lado, la llegada de Rubén Pardo supone un varapalo para futbolistas como Jonas Martin y Felipe Gutiérrez, que arribaban a Sevilla en verano con la premisa de llevar la manija del mediocampo bético. Cierto es que, si la aportación del chileno es inexistente desde el relevo en el banquillo, era ahora que el francés por fin estaba enlazando varios partidos seguidos, cuando empezaba a demostrar algunas de sus virtudes. Las carencias de las que sigue adoleciendo el equipo en esa parcela, sin embargo, han obligado a actuar a Torrecilla, cuya operación, a modo de parche invernal, pone de manifiesto una planificación estival insuficiente y que apuntó demasiado alto en aquello tan predicado del “mejor centro del campo después de los grandes”.

Imágenes vía Marca.com y ABC de Sevilla

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