OPINIÓN| Firmo la mediocridad

El Real Betis nos tiene acostumbrado a una montaña rusa constante en la que en una misma temporada hemos saboreado las mieles de Europa y hemos bajado a lo absurdo y circense en apenas unos meses. También el caso contrario, ya que ha sido capaz de jugar en campos de barro y lodo y a la temporada siguiente sentarse en la mesa de Barcelona y Real Madrid. Con el peligro que esto conlleva, la irregularidad del Real Betis nos ha adormecido y acunado en las de cal y arena, en lo blanco y negro. El Betis no ha sabido nunca mantener una constante, un rumbo fijo y por más que se ha intentado, cualquier cambio inesperado en la hoja de ruta ha lastrado todo y hemos tenido que volver a empezar.

Siempre he sido defensor a ultranza de que a aquel Betis de Pepe Mel le vino muy mal alcanzar la Europa League tan pronto. La plantilla era engañosa y demostró que no supo dar la cara una temporada más tarde cuando tuvo que jugar en dos competiciones diferentes. Los fichajes no mejoraron, también lo digo, pero pagó los platos rotos del primerizo y se le vio el plumero a las primeras de cambio. Es por ello que el Betis necesita una mediocridad, tranquila y sin aspavientos.

Solo hay que mirarse en otros equipos que llevan dos y tres años quedando en tierra de nadie, sin ver de cerca ni Europa ni el descenso. Es el caso de la UD Las Palmas, el Eibar inclusive la Real Sociedad y el RCD Espanyol. Equipos que no han peleado por nada más que temporadas tranquilas, en las que afianzarse en la categoría, ir crediendo poco a poco y sin sustos, acertando en fichajes y sacando buenos jugadores de la cantera. Y así ir sumando, mejorando y viendo cada vez más cerca las aspiraciones de cotas más altas.

En el Betis parece ser que eso es imposible. Con una afición dividida entre el sentido común de la paciencia y la ilusión y la exigencia por ver un equipo grande, hemos observado como proyectos deportivos han durado menos de un año, como presidentes han salido por la puerta de atrás y como los entrenadores han pasado sin pena ni gloria por el banquillo del Villamarín. Está claro que el Betis no debe volver a descender, nisiquiera a tener que hacer cuentas para saber en que jornada estaremos salvados, pero tampoco podemos pedir ir a Europa, competir contra los rivales más grandes y desplegar el mejor futbol de la categoría. Las cosas llegan poco a poco y sin prisas, aunque a día de hoy es complicado.

Por eso firmo una, dos y tres temporadas tranquilas si hacen falta. Sin sustos, sin peligros, en las que el Betis se asiente en Primera, que no vea ni de lejos el descenso, donde se acierte con fichajes y vayan subiendo jugadores de la cantera y poco a poco ir alcanzando pocas más altas. Que quereis que os diga, si eso es mediocridad, la firmo con los ojos cerrados.

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