OPINIÓN | “El 10 en el césped y los balones a él”

Pablo Montaño/ febrero 24, 2017/ En portada, Opinión/ 0 comments

No cabe duda de que en el Betis, tras la llegada de Víctor Sánchez del Amo, se han producido cambios en numerosos aspectos. El equipo ha dado un paso al frente a la hora de jugar en casa, mientras que todavía tiene que mejorar tanto el juego como los resultados cuando se encuentra lejos de Heliópolis. Si bien el nuevo sistema defensivo y el trabajo táctico del nuevo entrenador han sido fundamentales para asear la imagen del apático Betis de Poyet, la variación más determinante que ha llevado a que el conjunto bético evolucione tiene nombre y apellido; Daniel Ceballos.

La solución a algunos de los problemas del Betis parece haber estado todo este tiempo entre los 25 integrantes de la plantilla verdiblanca. Y es que, de las once jornadas en las que el técnico uruguayo dirigió al Real Betis, Ceballos disputó 5 partidos, de los cuales solo fue titular en una ocasión. A la mayoría de béticos, e incluso a sus propios compañeros, les extrañaba la situación por la que estaba pasando el joven canterano verdiblanco. Una crispación en el vestuario bético que tuvo más de una consecuencia para otros integrantes, importantes, del plantel.

Más allá de los motivos extradeportivos que tuvieron retenido el fútbol del utrerano en los banquillos o incluso la grada, Ceballos volvió a los terrenos de juego para demostrar todo lo que tenía y aquello que no le habían permitido aportar. Desde su vuelta, el canterano supo entender la delicada situación por la que estaba pasando el equipo y sin ni siquiera dudar un ápice, este se hizo con las riendas del Betis. Esa chispa de calidad partido sí y partido también era lo que llevaban necesitando los verdiblancos desde principio de temporada.

Así que, después de estar tres partidos consecutivos sin ni siquiera ir convocado, el centrocampista bético ha encarrilado 10 partidos consecutivos (a expensas de lo que ocurra en el encuentro aplazado contra el Deportivo) saliendo como titular y solo siendo sustituido en el primero. Esto habla de la importancia que ha cobrado la figura de Ceballos en la disciplina bética, que se ha convertido en el timonel de este barco, que es el que pone juego y calidad a partes iguales, que es quién ha conseguido que los béticos se enganchen a su equipo en una temporada que estaba llamada a ser estrepitosa.

Con tan solo 20 años, y un futuro fascinante por venir, este jugador está creciendo a pasos agigantados. Todavía le queda mucho por aprender, derrotas que sufrir, patadas que aguantar y fútbol que jugar, pero este futbolista está demostrando ser de una casta diferente. Después de dos temporadas y media formando parte del primer equipo, Ceballos parece estar corrigiendo los fallos de los que pecaba en sus inicios. Elige dónde hacer un regate y dónde no, a pesar de su físico es un jugador que “echa el resto” durante los 90 minutos de cada partido, no se esconde ante los grandes y sabe que es lo que necesita su equipo en cada tramo de encuentro.

Además del mucho fútbol que este chico tiene en su cabeza y sus botas, se está convirtiendo en un jugador inteligente, que se sabe mover por el campo y sus compañeros saben a quién tienen que buscar. Ceballos organiza el juego del equipo, se suma al ataque aportando balones a los atacantes, corre para defender apoyando a los defensores, se divierte con el balón en los pies, quiere ser protagonista y se le echa de menos cuando no está, tal y como ocurrió en Granada. Por suerte o por desgracia se está convirtiendo en un centrocampista total. Y digo por desgracia porque esto supone, sabiendo cómo es el fútbol a día de hoy, que no va a durar mucho en el Real Betis.

Cómo estará entonces la película a estas alturas que, a tan solo un día del derbi sevillano, lo que todos los béticos ansían es que el utrerano se recupere de un golpe que sufrió en su rodilla izquierda durante un entrenamiento. Tan importante es a día de hoy este jugador que creemos poder pasarlas “canutas” si Ceballos no sale vestido de corto por el túnel del Benito Villamarín el sábado a las 16:15 horas.

Es por eso que “el 10 en el césped y los balones a él” es un hecho que se tendría que haber dado siempre en este nuevo Betis. Bien es sabido que el dorsal “10” lo llevan los grandes talentos en sus equipos, al igual que bien es sabido tanto por los aficionados como por sus compañeros a quién debe ir siempre el balón si el equipo quiere jugar al fútbol. Los proyectos deportivos  y el crecimiento se forjan en torno a futbolistas, por lo que los jóvenes talentos deben ser el mayor tesoro y principal patrimonio de un club, y qué mejor que uno por el que corre sentimiento verdiblanco.

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