Entrenadores: Víctor Sánchez del Amo, su Betis y el futuro del banquillo

Habiendo pasado 4 meses desde la llegada de Víctor Sánchez del Amo al banquillo bético, es momento para sacar conclusiones sobre su rendimiento y formas. Entiendáse que esto es mera opinión personal.

En su llegada, habiendo lo que había en el paro en lo que a mercado de entrenadores se refería, me parecía una de las opciones más razonables. Con mucho énfasis en el análisis del rival, en su etapa en Coruña me gustó mucho alguno de sus planteamientos tácticos. Contra FC Barcelona en el Camp Nou, por ejemplo, donde separó a sus 3 atacantes para marcar al hombre a la salida de 3 del conjunto catalán y esperar a transitar. El balón parado que ya sufrimos en la segunda vuelta en el duelo contra su Depor, donde el conjunto coruñés demostró tener un amplio y efectivo “playbook”.

Tras su aterrizaje en Sevilla, su idea primaria fue el mutante 3-5-2. Un sistema que (gracias a los intérpretes que el Betis posee) encaja muy bien ante rivales que cierran con 4 atrás y que permite orientarlos bastante bien a un costado para robar. Sin duda uno de sus puntos fuertes, esa presión arriba tan característica en sus partidos como local.

Hombres como Ceballos, Petros e incluso Rubén Pardo se han visto beneficiados en la idea. Su labor sin balón era bastante más agresiva que con el antiguo mister, Gustavo Poyet. Evitar que el rival recibiera detrás de la primera presión (delanteros y carrileros) y obligarlos a controlar de espaldas. Han sido muchas las ocasiones que el contrario ha tenido que usar el juego directo, donde Pezzella ha sido y es un gran bastión.

Para mí, la puesta en escena en casa tenía mucha personalidad. Un equipo reconocible, protagonista y por tramos (Celta, FC Barcelona, Sevilla 1T) insoportable para el rival. El problema viene cuando el Betis tiene que viajar para jugar.

Fuera de casa, los planteamientos han sido diametralmente opuestos aunque respetando el esquema 3-5-2 en la mayoría de las veces, algo por lo cual no me gusta fijarme en éstos y si en la idea. Hasta un 5-4-1 puede ser ofensivo y un 3-4-3 defensivo, en mi opinión.

Un Betis a verlas venir, esperando el fallo del rival en vez de provocarlo como en casa, con mucha menos gente delante del balón con la que asociarse y dejando la posibilidad de ganar en quimeras.

Queda claro que el mensaje es diferente cuando se juega dentro o fuera. Las ganas de ganar puede que sean las mismas pero con menos convicciones, algo que a un entrenador se le ve en su discurso, el futbolista lo capta y lo digiere como un mensaje conformista.

Es por ello que, sin desprestigiar su trabajo (y menos yo), a mí la opción de Víctor no me convence a medio/largo plazo para este Betis. Quizás para otro club pueda valer esa intención (no resultados) de “media inglesa” o 3+1, y no porque seamos un club que opta a 60 puntos al final de temporada, que ojalá, sino porque el bético necesita sentirse identificado con su equipo. Necesita un equipo con personalidad, protagonista, de los de antes, que tenga claro a qué va a jugar y que respete el cómo.

Es por ello que llevo desde hace mucho tiempo pidiendo que se tomara en serio la figura del entrenador en el club, para mi la piedra angular de todo. Necesitamos a alguien que cuide las formas en el verde, que nos haga sentarnos en el sofá a ver a “Nuestro Betis”, que juegue convencido de que para ganar hay que jugar bien. Al final el fútbol es eso, pasión. Y en el Betis hace tiempo que la perdimos.

Que no hay mayor miedo para un local que un visitante salga a jugar. 

Pepe Tokoro

Estudiante de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, apasionado del Fútbol como juego. Actualmente entrenador de equipo Infantil. Puedes leerme en tercerhombreblog.wordpress.com o en Twitter en @PepeTokoro

Deja un comentario