Con la semifinal del 97 en el recuerdo

2 de abril de 1997. El Betis viajaba a tierras gallegas para la disputa de la vuelta de las semifinales de la Copa de Su Majestad el Rey. En la ida se había impuesto por 1-0 al Real Club Celta de Vigo merced al solitario tanto de Nenad Bjeliça tras una pared con Alfonso. Un gol no exento de polémica, todo hay que decirlo. Merino, jugador celtiña, había caído lesionado y el cuadro vigués envió el balón fuera para que se le atendiese. Los verdiblancos sacaron de banda y no devolvieron la bola y ésta, unos segundos después, acabaría dentro de las mallas defendidas por Dutruel.

Era Martes Santo y el centrocampista croata cazaba de volea a la perfección una sensacional asistencia del Mago de las Botas Blancas y abría el marcador en el 71’. Todo iba a pedir de boca para los verdiblancos, pues no solo estaban a un paso de plantarse en la final del torneo del KO, sino que además marchaban en tercera posición en la máxima categoría del fútbol español.

Así pues, un Betis entrenado por Lorenzo Serra Ferrer se citaba en Balaídos aquella primaveral tarde del cuarto mes del año para tratar de meterse en una final de Copa del Rey por tercera vez en su historia. No iba a ser una tarea ni mucho menos fácil. Pese a que el Celta no fue uno de los equipos punteros de España durante esa temporada -finalizaría 16º en una Liga de 22 equipos-, sí contaba con jugadores en sus filas de la talla de Mazinho o Mostovoi, quienes formarían parte de aquel equipo celeste que terminaría jugando en Europa algún año después.

Superado el ecuador de la primera parte, Ratkovic adelantaría a los suyos e igualaba la eliminatoria. Todo parecía indicar que habría que necesitar una prórroga para conocer al vencedor de aquélla, pero cuando solo restaban 3 minutos para la conclusión del segundo período un pase de Pier acabaría en las botas de Alexis, quien superaba a Dutruel y hacía posible que el Betis obtuviera billete para la final de la Copa del Rey, esa en la que se mediría frente al Barcelona y acabaría perdiendo pese a ser superior -en juego y resultado- a su rival durante la mayor parte de la misma.

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