OPINIÓN| Y no fue tu culpa

Rubén Castro ha metido el gol más importante de su carrera. Y no con la camiseta del Betis, sino con un traje y delante de un juez. Rubén Castro ha metido un gol que le ha costado tres años de duro sufrimiento, de acusaciones, de insultos… Pero lo ha metido, y aunque muchos pensábamos que ante unas acusaciones tan graves y en plenos pactos de estado para acabar con la lacra de la violencia de género el canario no iba a salir bien parado (Y por ello su cesión a China), parece que la Justicia esta vez sía ha hecho justicia.

No quiero detenerme en dale la razón al juez, en desacreditar a su exnovia, aunque quizás deba hacerlo pues no quiero que tú, bético o no, piense que tanto yo como los que comparten mis colores y tantos goles de Rubén Castro hemos celebrado, pienses que me alegro de la sentencia porque es un jugador del Betis. Ni mucho menos. Me alegro porque es la demostración de que este circo mediatico que se ha formado alrededor de un caso ha terminado con final feliz, y muchos de los listos que sin tener ni la más remota idea de derecho ni de procesos penales, acusaron y dictaron sentencia pública antes que el juez siquiera se sentara delante de las partes. Ahora todos ellos, periodistas, políticos, gente anónima y mesías de twitter deberán meterse la lengua donde les quepa y pensarse para la próxima si prejuzgar a nadie por grave que parezca el delito que ha cometido, porque después puede ocurrir que la acusación se defienda sin piés ni cabeza, con un circo mucho peor, y resulte que el juez no vea pruebas suficientes para ni siquiera ponerle una multa. ¿De locos eh?

Y es que España es ese país en el que primero hablamos y después vemos de que estamos hablando, donde más expertos en futbol, política, derecho y hasta física nuclear hay por cada metro cuadrado. Y si todos estos expertos fueran tan rápidos para pedir perdçon y retractarse como tardaron en acusar a una persona, antes que futbolista y persona pública, otro gallo cantaría. Pero el orgullo de este país es tanto que no le cabe por la garganta.

Y al final teníamos razón, no fue tu culpa. Por eso, aunque nos metan a todos en el mismo saco, aunque manipulen solo para llenar minutos de un programa sensacionalista de televisión, aunque una vez más el buen nombre del Betis se vea tirado por tierra, te seguiré animando. Ansío el momento de tu vuelta, que espero que no sea forzada por los malos resultados. En enero nos vemos, en un derbi, para el día de reyes… No se vosotros… Pero yo ya veo el regalo.

Deja un comentario