PREVIA| FC Barcelona – Real Betis: Un gigante empequeñecido, un pequeño agigantado

Vuelve La Liga, vuelve el fútbol, vuelve la competición para el Real Betis después de una pretemporada que ha dejado un sabor agridulce. Pocas victorias, pocos goles, mucha teoría y poca práctica. El enésimo nuevo Betis vuelve a vestirse esta tarde de oficialidad y lo hace visitando uno de los estadios más complicados de todo el panorama futbolísticos. El Camp Nou de luto por los atentados del pasado jueves en La Rambla tendrá que hace de tripas corazón y volver a esconderse detrás del tupido arbusto del balompié. Olvidar y hacer olvidar los desagradables recuerdos y salir de esa tristeza que invade a cada barcelonés y que, o Messi lo solventa, o la crisis en la que navega el Barça se va a hacer más cuesta arriba.

Y es que el Barça es un gigante. En todos los sentidos. Tiene los mejores jugadores del mundo y una solvencia económica envidiable, y más ahora que el PSG ha pagado 222 millones de euros por Neymar. El brasileño ha dejado un hueco deportivo y anímico en la plantilla, que ha jugado la Supercopa de España sin la alegría que fomentaba el brasileño, además, cuando el resto no estaba Neymar se echaba el equipo a la espalda, teniendo credenciales para ser el segundo de a bordo de un navío comandado por Leo Messi, pero que con su salida ha dejado huérfano al argentino, más solo que nunca, y encima sumada a la lesión de Luis Suárez que va a obligar a Ernesto Valverde a contar con Paco Alcacer, un delantero con la pólvora mojada, y con Deulofeu, la eterna promesa de La Masía que todavía tiene que hacerse. Es por eso que es un gigante empequeñecido. El Real Madrid lo ha devuelto a una realidad en la que hacía años que no estaba, las bajas por lesión de Luis Suárez, Iniesta y quizás Piqué van a lastrar y mucho el juego de los azulgranas, además de que los fichajes no están cumpliendo las expectativas y los Busquets, Alba, Messi y Rackitic siguen en sus trece de cumplir años. El Barça está herido, debil, triste. Y así es más peligroso.

Enfrente hay un pequeño, pero de corazón y alma gigante. Un Betis que con la ilusión del primer día sabe que en pocas ocasiones va a pillar al Barça de tal manera. La temporada pasada también le tocó empezar a torear en tal plaza, y compitió, pero aquel Barça era mucho más poderoso y aquel Betis era mucho más previsible. Este año tiene más variantes, más hambre, más ganas. Las salidas de Pezzella, Ceballos y Rubén Castro pueden haber hecho mella en la confianza general del aficionado que no ve un recuerdo en el cesped, pero que se encontrará con un equipo que competirá más y mejor. Muchas esperanzas hay puestas en Feddal y Barragán, que deben dar mordiente a la defensa, Así como en Javi García, que después de apenas 4 entrenamientos irá de cabeza a la titularidad. Guardado y Camarasa serán los encargados de la sala de máquina, así como Sergio León de meter los goles. Se espera mucho del canterano, que no ha tenido una pretemporada excesivamente buena, pero es que los goles se cocinan a fuego lento. Quique Setién no podrá contar aun con Boudebouz, ni con Tello, aunque este ha viajado con el equipo y hasta última hora podrá entrar en la lista de 18 final. Sí se ha llevado a los canteranos Narváez y Francis, fiel reflejo de la ilusión y la pasión que tanto quiere demostrar el santaderino. Aprendices de José Juán Romero en el filial, el orgullo personificado y las ganas de alcanzar cotas altas.

David contra Goliat. El alma verdiblanca y quijotesca contra los molinos de viento del Camp Nou. El Caballero de la Triste Figura vive por los aledaños del estadio en el que hoy el Betis, ese Sancho Panza valiente querrá demostrar que puede gobernar en su ínsula barataria, la de los primeros tres puntos, la del buen sabor de boca que dejaría ganar a tal rival y en su propia casa. ¿Porqué no vamos a ser optimistas? Va siendo hora de serlo.

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