OPINIÓN| El método Serra

Algo está cambiando en el Betis. El buen inicio de temporada a pesar de lo complicado del calendario ha despertado en el bético una ilusión contenida que no rondaba por los estómagos de los aficionados desde hace ya bastante tiempo. Y no sólo me refiero al evidente salto de calidad de la plantilla y la mejora en el juego del equipo; la mentalidad ganadora y la unión de las casi 50.000 personas que acuden cada domingo al Benito Villamarín distan mucho del conformismo, crispación y debate permanente que tanto ha lastrado al club las últimas temporadas.

Pero nada ocurre porque sí. Las malas temporadas del Betis (desde el año Champions sólo se salva la 2012/2013) se han sustentado en tres pilares del horror: planificaciones que rozan lo negligente, jugadores con unas capacidades más que cuestionables para la práctica del balompié (por no decir otra cosa de los Pancratés, Somozas, Chulis, Braians, Paulaos y Petros) y una ausencia de veneno que pudiese compensar los otros dos motivos.

Y lo bueno tampoco viene solo. El punto de inflexión que parece haber puesto fin a una caída libre ha sido sin duda la llegada de Lorenzo Serra Ferrer. El retorno del de Sa Pobla es, casi sin duda, el primer (y casi único) gran acierto de Ángel Haro y José Miguel López Catalán en lo deportivo (lo verdaderamente importante, al fin y al cabo) desde que se hicieran con el poder del Real Betis. La toma del timón por parte del que es uno de los mejores entrenadores de la historia del club ha esfumado de un plumazo la triada del mal hacer mencionada anteriormente: Han venido jugadores que aportan desde el primer balón que tocan, se han traído según criterios lógicos y teniendo en cuenta las exigencias y el juego del entrenador y lo más importante: el veneno está interiorizado en todos los estamentos del club. La prueba de ello fue el empate a 4 en Anoeta que dejó a todos los béticos una sensación de frustración por no ganar que no se veía por aquí, quizás, desde la temporada 2004/2005.

La famosa temporada que nos colocó en la élite del fútbol europeo no tuvo un principio tan idílico como el que estamos viviendo en estos momentos. Aquél Betis entrenado por Serra Ferrer contaba en la jornada 7 con 7 puntos (13º clasificado) tras ganar solamente al Athletic (2-1), empatar con Numancia, Depor, Valencia y Real Madrid (todos empates a 1) y perder con Espanyol y Osasuna (1-4 y 3-2, respectivamente). El inicio del Betis actual casi dobla en puntos al comienzo del último gran Betis, a pesar de haber tenido un calendario mucho más exigente. También es significativo que Sergio León y Sanabria, con 4 goles cada uno, ganen en la comparación a estas alturas de campeonato al gran goleador de aquella exitosa plantilla, Ricardo Oliveira, con dos dianas (ante Depor y Madrid) en su haber. Haber disputado apenas la quinta parte de competición es lo que nos pone los pies en el suelo; es muy pronto para sacar conclusiones pero parece que se repite la fórmula que Serra Ferrer usó en sus anteriores etapas: protagonismo de la cantera, buen criterio en el mercado de fichajes y un estilo de juego atractivo.

Los buenos comienzos tampoco son sinónimo de grandes temporadas en el Betis. Todos tenemos en el recuerdo la primera temporada de Pepe Mel en Primera División, que tras hacer pleno en las primeras cuatro jornadas cerca estuvo de ser destituído después de que sólo fuera capaz de conseguir un punto (vs Málaga), por lo que no es prudente tirar las campanas al vuelo. El tiempo dirá.

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