OPINIÓN| El regreso del escudero

El del domingo no es un partido cualquiera. Dicen los que han pasado por aquí que el Benito Villamarín tiene algo que se te queda grabado en la piel, como un estigma a fuego por cada barra que luciste en la camiseta. Dicen que si tu corazón bombea la sangre verde y blanco al compás de una grada que nunca dejará de animarte es muy dificil que vuelvas a ser el que eras antes de llegar aquí. Y eso le pasó a Jorge Molina.

Partido de la Liga BBVA disputado entre el Betis y el Valencia. En la imagen, Jorge Molina celebrat el primer tanto.League BBVA match played between Betis and Valencia. In this picture, Jorge Molina celebrates first goal.

Jorge Molina Vidal, un alcoyano que desembarcó en el Real Betis Balompié después de ser el máximo goleador de la Segunda División. En su llegada, se encontró con otro delantero de su quinta pero que había dado más vueltas por el futbol español e intentaba asentarse en un club, a sabiendas de la exigencia de tal verdiblanca plaza. Rubén Castro, ese loco bajito y desaliñado canario jamás sabría que letal sería para cada rival al que se enfrentara. El día que se puso por primera vez la camiseta del Betis no se podría imaginar que haría historia con ella. Que se convertiría en el jugador que más alegrías ha provocado en una centenaria grada. Y gran culpa de esa posteridad la tiene Jorge.

Fue el escudero perfecto, un jugador que supo ser el segundón de la pareja y disfrutar y hacer disfrutar con su papel. El chiquitito era el que mandaba y él aprovecharía sus oportunidades y jugaría para ayudar al equipo y a su señor. Jorge Molina fue el rey de aquella ínsula barataria que era el Betis de los ascensos y descensos. Jamás tuvo una mala palabra pese a sus momentos de crítica, jamás levantó la mano, jamás se borró, jamás renegó de los colores que hizo suyos durante los años en los que estuvo aquí.

El domingo, el Villamarín y su gente deberá regalar el aplauso más cariñoso, reconfortante y de agradecimiento que jamás se haya dado. Jorge Molina fue un jugador que se entregó hasta el límite por esta camiseta. La pena, que su compañero fiel no estará para recibirlo. La foto del reencuentro debe esperar.

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