OPINIÓN| Rubén Castro sí, Rubén Castro no

No se ha dejado ver siquiera por la Ciudad Deportiva ni el Benito Villamarín y ya tenemos caso Rubén Castro. El canario no ha hecho más que aparecer por la puerta del aeropuerto de San Pablo, atender a los medios que allí estaban y tener un par de entrevistas en radios nacionales, pero ya tenemos culebrón. El Betis no puede tener una temporada tranquila y con Lopera ya enterrado (metafóricamente) y las acciones apunto de ponerse a la venta, la prensa parece volver a querer poner el punto negro a una buena noticia para los aficionados verdiblancos. Ninguna noticia para el Betis puede ser completamente buena, siempre hay un punto sobre la í que saca a relucir algún periodista de la ciudad para hacernos ver que no todo lo que es oro brilla. Y en este caso le ha tocado, otra vez, a Rubén Castro.

ruben-1El delantero canario no ha tenido tiempo ni de avisar de que ha llegado cuando algunos ya quieren montarlo de nuevo en un avión dirección Cancún, Mongolia o Fernandopó. Parece ser que escuece que alguién con 147 goles arriba en el “equipo pequeño” de la ciudad, que pueda debutar con las ganas que se le presuponen en el derbi del  Sánchez Pizjuán para romper el record de Poli Rincón y que su ímpetu sirva de exigencia para los Sergio León y Sanabria que verán en el canario una competencia firme para un solo puesto de delantero.

Pero no. Hemos tenido que leer que su llegada va a provocar estres en Quique Setién que no se ha a atrever a sentarlo, que por ello va a ser una jubilación obligada, que no tiene sitio en la plantilla y que no va a aguantar su rol secundario, que Sergio León y Sanabria no van a permitir que el canario les quite el sitio por ser quién es y una interminable lista más de excusas para no asumir que el Real Betis, este año así, tiene una delantera de garantías, y que entre los tres suman la mitad de lo que ha costado el más caro del otro lado del rio. ¿Será eso lo que duele?

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