OPINIÓN | El Betis de los Béticos

Mi cabeza da vueltas sobre la idea que los señores que actualmente manejan el devenir del Real Betis tienen para el futuro de la entidad. El Betis de los Béticos. Un idílico modelo de funcionamiento en el que todo bético cuenta, aunque posea una acción y con el que ser grandes y llegar a alcanzar las cotas que este bendito club, y sobre todo, esta bendita afición merecen. Pero, ¿acaso no es un arma de doble filo?.

Aclaro, que voy a serles todo lo franco que mi corazón y mis dedos me permitan a esta hora, pero, ¿qué es realmente el Betis de los Béticos?. Porque, dejando a un lado esa noticia podemos llamarla de justicia poética en la que un medio que no hacía más que maltratar al Real Betis y a todo lo que olía a verdiblanco tenía las horas contadas como medio acreditado en el club, lo cierto es que se juntan demasiado ya los casos de personas independientes y con unas ideas que se despegan un poco de las que marcan en la directiva. Béticos como los que más, que son apartados amablemente a un lado por ello.

El último caso lo hemos conocido esta misma tarde, de la mano de Reyes Bellver, gran bética y gran profesional, siendo una referencia a nivel nacional en cuanto a Derecho Deportivo y encargada de las Jornadas de Derecho deportivo que el Real Betis había estado organizando estos 3 años. Parece ser que por tener una línea de pensamiento distinta al corporativo, han decidido dejar de contar con ella para la cuarta edición, sin mediar ningún tipo de aviso. Sin decir las cosas.

No es el único caso, aunque sí el más reciente. Este verano, Gustavo Sánchez, tras más de una decena de años trabajando para el Real Betis y su cantera, era despedido por su compatibilidad de pensamientos para con quien por aquel entonces, era la alternativa al poder para la actual directiva. Una vida entera por y para el Betis, de un Bético, que ve cómo se termina por pensar distinto.

No hay nada más bético que ser agradecidos con quienes ten dan todo a cambio de muy poco, solo por el simple hecho de saber que están poniendo su granito de arena en el equipo de sus amores. Jugar con ese sentimiento y encima ser desagradecidos, no es de ser Béticos y si me apuran, no es ni de ser buena persona.

El pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla, señoras y señores. Asi que para terminar, dejo la siguiente reflexión. ¿Hacia dónde vamos, hacia el Betis de los Béticos? ¿O hacia el Betis de los Béticos que ellos quieran?

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