OPINIÓN | ¿Neoexigencia?

Tiene su qué el hecho de que, después de tanto tiempo sin aparecer por estos lares, lo haga para pedir un poco de tranquilidad y mesura. Y ojo, que yo soy el primero al que no se le podía hablar el lunes pasado tras el ridículo de Ipurúa, y el que se fue del Villamarín tras el gol de Portu con una sensación de derrota que ni el postrero gol de Tello pudo aliviar. Sin embargo, lo cierto es que en frío todo se ve de otro color, y respecto de todo lo que estoy leyendo sobre la situación actual del Betis, me gustaría decir realizar algunos apuntes.

No, el título de mi artículo no va dedicado a reabrir la guerra con los llamados exigentes ni nada por el estilo. De hecho, voy a decir que incluso me alegra la coyuntura bética. ¿Por qué? Pues porque vamos octavos, a tres puntos de Europa, y la sensación que se vive es que hemos vuelto a tiempos del escritor o la bailaora, que vamos penúltimos y que hemos hecho ya el segundo cambio de entrenador. Y la realidad, como ya he dicho, es bien distinta. Seguro que, a principios de temporada, todos firmaríamos estar en la posición que hoy ocupamos, así como rubricaríamos la distancia con puestos europeos a estas alturas de campeonato. Sin embargo, nos tiramos de los pelos por los tres-cuatro últimos partidos (y yo el primero, eh). Se percibe un cambio de actitud, una modificación en la percepción de la realidad por parte del bético, que está hasta las narices de todo y que no va a aguantar ni una más.

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Pero, al igual que pasaba el año pasado, esto también tiene su faceta negativa, y es que ya hay alguno pidiendo la cabeza de Quique, y algunos otros (más por afán de protagonismo que por otra cosa) diciendo que ya avisaban en mayo que el estilo de Setién no valía para el Betis, y se cuelgan la medallita. Y esto sienta un precedente peligroso, ya que tendemos a guillotinar entrenadores cada tres meses, cada vez que no salen las cosas con perfección milimétrica. Y, ahora que parece que hemos logrado la estabilidad institucional, no parece que queramos mantenerla a nivel deportivo.

Verán, yo tengo una pequeña debilidad, que es que soy más guardiolista que la madre de Guardiola. Y mi amigo Pep, (para mí el mejor entrenador de los últimos veinte años) ha tardado más de un año en empezar a funcionar con el City. Eso sí, ahora está apabullando en la Premier. Y digo yo, si la directiva confía en el estilo de Setién, si los jugadores siguen defendiéndole públicamente y creyendo a ciegas en el proyecto… ¿Por qué no probamos a hacerlo nosotros? Que existen numerosas cuestiones de debate en las alineaciones, en los cambios, etc., pero ¿alguien se ha percatado de que hace bastante tiempo que no dejamos trabajar a un entrenador el tiempo suficiente para que se asiente y empiece a dar frutos? Lo mismo el bache este dura dos jornadas más, o seis y luego remonta. Pero, si queremos destituirlo ipsofacto, seguiremos sin tener un proyecto en condiciones.

A Unai Emery se lo quisieron cargar más de una vez, y salió, desgraciadamente, del Centro Comercial con más de un título europeo. ¿Y si eso de confiar en los proyectos sale bien al final? Yo he disfrutado mucho con el Betis de las primeras jornadas. ¿Por qué no creer que puede recuperarse? No bajemos la exigencia, porque ya solo nos vale ganar, pero tampoco nos volvamos locos y nos dediquemos a disparar a todo lo que se mueva. Esa es la fórmula del éxito. Lo siguiente es que estemos preparados para aplicárnosla.

 

Un comentario sobre “OPINIÓN | ¿Neoexigencia?

  • el 28 noviembre, 2017 a las 19:54
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    Tildar al Sevilla de “Centro Comercial” no es muy respetuoso para ser un artículo de opinión, pero bueno…

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