OPINIÓN| La paciencia

En la noche de ayer el Real Betis Balompié volvió a encajar una goleada y ya van cinco tras tras las sufridas ante Barcelona, Eibar, Valencia y los suplentes del Cádiz (éstos últimos en Copa del Rey), colocando al Betis como tercer equipo más goleado de la Liga después de un UD Las Palmas que ofrece un nivel paupérrimo y un casi desahuciado Deportivo de la Coruña que todavía sueña con la permanencia por la caída libre que está experimentando el Levante (próximo rival del Betis, por cierto) en las últimas jornadas. Pero estas cifras, más propias de equipos que luchan por no pegar el segundazo, no parecen minar el ánimo del bético paciente; ese bético, tan bético como el que más, experto en poner vendas y capaz de enseñar la otra mejilla ante la mayor de las catástrofes deportivas, siempre con ganas de comprar la nueva película que salga de los medio oficiales del club: si Macià es poco menos que el inventor del fútbol será verdad. Y si no Torrecilla, con cántico al mes de llegar incluido.

¿Qué ha cambiado en ese bético que en la temporada 2001/2002 cantaba aquello de “un delantero, Lopera un delantero” y tres años después contra el Anderlecht en el último partido de la fase de grupos de la Champions League quería obsequiar con el mandamás de Jabugo con la Bota de Oro? ¿Por qué pide tiempo, a pesar de que la excusa del concurso y la deuda terminó hace ya bastante tiempo, y ve normal la mediocridad? ¿Cómo no puede hervirle la sangre a ese bético tras ver que su equipo ha gastado unos 40 millones de euros y no sea capaz de poner tierra de por medio en la clasificación con equipos como Girona, Getafe o Eibar que tienen una masa social ínfima en comparación con la del Betis?danigol

Ahora se llevan las manos a la cabeza cuando oyen críticas al que, en mi opinión, es el culpable de no sacar rendimiento a una plantilla que puede dar mucho más, sobretodo defensivamente. Obnubilados quedan muchos cuando el señor Setién desvirtúa la verdadera esencia del fútbol, que no es otra que ganar, con filosofía sobre el juego y la estética de los partidos más allá del resultado. Poyet y Víctor eran peores, suelen repetir. Y que den cuatro puñetazos en vez de dos también. Ni Osgood en ‘Con faldas y a lo loco’ fue nunca tan optimista:

 

“-No lo entiendes, no valgo para meter al Betis arriba.”

-“Bueno, nadie es perfecto

 

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