Al compás de Ryad

El Betis consiguió en el día de ayer una victoria de prestigio ante un rival de enjundia. La SD Eibar vendió cara su piel en el Benito Villamarín. A pesar de que el resultado y las estadísticas muestren una realidad diferente, lo que es cierto es que la victoria del Betis ante el conjunto armero se sustento en la figura de un jugador llamado a ser grandes cosas en el Villamarín: Ryad Boudebouz.

Mendilibar planteó un partido muy táctico, como suele acostumbrar, para frenar el juego de posesión del Betis. Su objetivo era ‘ensuciar’ esa salida de balón tan característica de los equipos de Setién y en un primer momento, surtió efecto. El Betis no era capaz de sacar el balón jugado desde su portería con fluidez. Los centrales no eran capaces de conectar pases rasos con el trío de zurdos que poblaba el centro del campo bético, y si lo hacían, siempre recibían de espaldas y con pocas opciones para poder avanzar. Durante los primeros 20 minutos el Eibar dominaba y era dueño y señor de la parcela ancha. Por su parte, el Betis tenía que adoptar una actitud más defensiva o conservadora de la que profesa el técnico bético, Quique Setién

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Sin embargo, el dominio armero se difuminó cuando Ryad entró en juego. El argelino revolucionó el encuentro y le dio al Betis esa pizca de velocidad que tanto necesitaba. Desde su zona fetiche, la zona de tres cuartos de campo, espoleó a los béticos con su verticalidad y su habitual descaro. Allí recibió, giró y castigó una y otra vez a los centrocampistas de la SD Eibar que no eran capaces de parar al habilidoso media punta del Betis. El ex del Montpellier francés se movía como pez en el agua entre líneas, estaba en su salsa y el beticismo disfrutaba. Todo el juego de ataque pasaba por sus botas. Él marcaba los tempos del juego, el ritmo del partido. El Betis se movía al compás de Ryad como ya hiciera ante el RCD Espanyol en el Benito Villamarín semanas atrás, y eso se notaba. Tanto que de sus botas nació el segundo gol bético y más de una ocasión que estuvo a punto de terminar en gol.

La nueva versión Ryad Boudebouz gusta y mucho. Solo cabe esperar que el crecimiento que ha experimentado en las últimas semanas sea una constante de aquí a final de temporada, porque lo que está claro, es que si sigue exhibiendo este nivel no saldrá del once de Quique Setién.

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