Bartra rompe el molde

Su llegada al Benito Villamarín se antojaba como un movimiento de mercado fuera de serie. Su categoría, experiencia en grandes clubes, su carácter ganador, su juventud y su amplio margen de mejora hacían de Marc Bartra uno de los jugadores más apetecibles del mercado invernal. Muchos equipos apostaron por su contratación, pero el Betis fue el que se llevó el gato al agua. Un movimiento que a la postre ha resultado ser definitivo para el crecimiento del club heliopolitano.

Los datos con y sin Bartra son reveladores. Aunque ya se sabía de antemano las prestaciones que podía ofrecer el central criado en la Masía, está claro que su crecimiento y valentía con el esférico ha sorprendido a propios y extraños. Y es que el catalán ha destrozado el molde. Ese molde que determina desde primera hora como debe ser un central. Contundente, con dominio del juego aéreo o fuerte en el 1 vs 1 son algunas de las premisas que marca el prototipo de central de la vieja escuela.

Marc Bartra durante el Betis- Las Palmas
Marc Bartra durante el Betis- Las Palmas

Sin embargo, en el fútbol moderno se demandan una serie de características de las cuales los centrales más añejos, exceptuando algunos casos, no poseían. En el fútbol actual además de ser contundente y rápido al corte se demanda a los centrales que tengan ciertas dotes a la hora de sacar el balón desde su portería. La responsabilidad a la hora de comenzar un ataque ya no recae en la figura única y exclusiva del centrocampista. Ellos son el primer eslabón de la cadena, son los que gestionan como atacar y por donde tiene que percutir el equipo para afligir el mayor daño posible al rival. Una nueva premisa para el central moderno, en la cual Marc Bartra es un auténtico especialista. Para ello solo hace falta ver el encuentro que se marcó el central catalán ante Las Palmas. Desde la posición de líbero, muy en desuso en estos tiempos, Marc Bartra dio una lección de inteligencia táctica tanto con balón como sin él. El partido pedía que el Betis arriesgase y el catalán no se amilanó. Asumió la responsabilidad que el partido demandaba y percutió en varias ocasiones por el carril central como si se tratase de un centrocampista más. Gracias a su encomiable lectura del juego y su portentosa conducción con balón, permitió al Betis zafarse una y otra vez de la presión de los de Paco Jémez y crear continuas ocasiones de gol. De hecho, el zaguero español dio tres asistencias de gol, una a Joaquín que dejó a gran parte del público con la boca abierta. El impacto del catalán en el juego del cuadro verdiblanco se puede denotar en el siguiente mapa de calor.

Mapa de calor de Marc Bartra en el partido ante Las Palmas
Mapa de calor de Marc Bartra en el partido ante Las Palmas

Como se puede apreciar la posición del zaguero heliopolitano durante todo el encuentro es muy adelantada. Una posición impropia para un defensa, pero no para Marc Bartra. El ex del Dormunt suele sumarse al ataque con asiduidad, no tiene reparos a la hora de abandonar su posición para llegar desde segunda línea. Ya lo hacía en su época como blaugrana y en más de una ocasión logró goles de muy bella factura. Ahora en el Villamarín sigue con esa característica innata que tanto representa su juego. Una salida en conducción que rompe los esquemas defensivos de los entrenadores rivales. Bartra es la mejor arma ofensivo de Quique Setién. Aunque no marque goles ni asista, el zaguero catalán se ha convertido en muy poco tiempo en la mejor baza ofensiva del equipo revelación de la Liga Santander.

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