CRÓNICA| Real Betis 0-1 Real Valladolid: Quique, tenemos un problema

Derrota del Real Betis ante un Valladolid que solo marcó e hizo las cosas un poquito mejor que los de Setién.

El ambiente era raro en el Villamarín. La llegada del frío pareció no sentar demasiado bien a los béticos desplazados al estadio verdiblanco para ver a su equipo después del parón de selecciones y la derrota en el Wanda Metropolitano. A pocos días de visitar San Siro, parecía que la mente de todos no estaba en el Valladolid y si en Milán. Pocos aplausos a la salida de los jugadores a calentar, apenas se ayudó al speaker a cantar las alineaciones, como es habitual, y la grada de animación no estaba tan animada como se espera. El partido comenzó casi en silencio y el Betis no ayudó a hacer ruido. Los de Setién tuvieron la posesión en los primeros compases del partido, pero el Valladolid de Sergio González no había venido a encerrarse y estaba bastante cómodo sobre el verde heliopolitano. Inuí y Boudebouz no servían para conectar con Loren, muy perdido una vez más. El canterano corrió más para presionar a Masip que para buscar desmarques y rupturas de línea. El Valladolid sabía que hacer con la pelota cuando la tenía, la movía bien y rompía a la dupla William Carvalho y Canales para plantarse cera del área, aunque sin incordiar a Pau López. El partido se igualó cuando el Betis perdió la posesión, aunque jamás la tuvo como en monólogos pretéritos, sin embotellar al equipo rival en su campo, aunque lo fue haciendo con internadas de Francis y  Junior. Por banda llegaba algo de peligro, por el centro era imposible. Un disparo de Francis que se fue a córner fue lo más peligroso en el primer tramo del partido, aunque daba la sensación de que el Valladolid podría crear más peligro saliendo desde atrás. Y así fue. Tras una pérdida de Boudebouz, los pucelanos salen desde atrás, llegan al área y un centro desde el pico del área lo remata Antoñito en el segundo palo que Pau López no detuvo. Los visitantes se adelantaban casi sin merecerlo, pero poniendo algo más sobre el campo. La grada comenzó a calentarse, no para bien, sino contra su equipo y empezaban a no entender la pasividad de algunos jugadores y las jugadas elaboradas. La mala noticia la dejó Javi García, que se rompió cuando quedaba 3 minutos para el descanso y tuvo que ser sustituido por Mandi. Setién no cambiaba el esquema y el público se lo criticó. Los verdiblancos subieron un poco la intensidad, pero con más corazón que cabeza. Canales estaba muy solo en la elaboración y el Betis solo atacaba por acumulación de hombres. El pitido del árbitro provocó una nueva pitada.

La segunda parte tampoco comenzó muy allá. El Betis tenía la intención y con Mandi en el campo el equipo creó algo más, pero William Carvalho, Canales, Inuí y Boudebouz no provocaban nada. Además, Loren estaba muy estático y todo el peligro llegaba por banda. Francis apareció mucho, pero eso es sinónimo de pérdidas. El Valladolid comenzó a jugar con el reloj: Lesiones, pérdidas de tiempo que provocaban el clamor de la grada y que también se fuera metiendo en el partido más por desesperación que alentados por su equipo. Setién metió a Sergio León por Inuí pero apenas cambió nada el partido.  Los de Sergio González dieron un claro paso atrás pero no perdieron la compostura en ningún momento, aprovechando la desesperación del Betis que veía como era incapaz de hincarle el diente a su rival. Canales tuvo una buena tras recibir un pase raso de Junior dentro del área, pero su disparo lo rechazó un defensor a córner. El Valladolid era un muro infranqueable. La entrada de Lo Celso avivó un poco al equipo, rompiendo líneas sobre todo cuando el Valladolid se atrevía a tenerla y hacer correr al Betis, muy desfigurado sobre el césped y tremendamente cansado. La grada comenzó a marcharse a partir del minuto 85, y es que desde el 80 tras una falta directa de Boudebouz que se marchó alta. Con el estadio casi vacío se jugó el descuento, de cuatro minutos, cosa que enfadó mucho a Setién por las numerosas pérdidas de tiempo del Valladolid.

El Betis deja escapar tres puntos del Villamarín en el peor partido de la temporada. Tercera derrota del equipo, segunda consecutiva y ahora viene el tramo difícil de la temporada. San Siro puede ser ángel o demonio para Setién.

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