Once años después del día del centenario

9 de agosto de 2007. Un Betis que se había salvado del descenso dos meses antes sobre la bocina, merced a un doblete salvador de Edú en El Sardinero cuando comenzaba a sentir el fuego del infierno de la Segunda División, celebraba su centenario en un Benito Villamarín, por entonces con otra denominación, lleno a reventar y que había colgado el cartel de “no hay billetes” dos días antes.

Héctor Cúper era el entrenador verdiblanco, Manuel Ruiz de Lopera continuaba siendo el máximo accionista del club, el Gol Sur tan solo tenía un anfiteatro y a Heliópolis acudía un Milan que, por aquellos tiempos, era el mejor equipo del mundo y había levantado su séptima Champions League apenas tres meses antes.

Porque en aquel 2007 el Milan presumía de tener un plantilla descomunal. En Heliópolis serían de la partida Dida, Oddo, Nesta, Kaladze, Jankulovski, Pirlo, Gattuso, Ambrosini, Seedorf, Gilardino y un jovencísimo Kaká, que ese año sería premiado como el mejor jugador del mundo al recibir el Balón de Oro y el ya extinto Fifa World Player. Luego, saltarían al campo Storari, Serginho, Cafú, Gourcuff, Brocchi y un todavía desconocido Aubameyang. Como director de la nave estaba Carlo Ancelotti, el entrenador que más ‘orejonas’ tiene en su haber junto a Bob Pasley y Zinedine Zidane. Sin lugar a dudas, el cuadro rossonero tenía un equipazo y prácticamente fue con todas sus estrellas a la cita, a la que tan solo faltaron Maldini y Ronaldo Nazario.

Por su parte, el once titular del Betis estuvo compuesto por Ricardo, Ilic, Juanito, Nano, Babic, Odonkor, Rivera, Juande, Mark González, Sobis y Pavone. En la segunda mitad participarían Caffa, Fernando, Capi, Fernando Vega, Miguel Ángel y Maldonado.

Tras el espectáculo inicial, en el que intervino Rafael de la Serna, autor del himno del centenario, entre otros, se decretó el pitido inicial con el que comenzaba la fiesta en la que el cuadro de las Trece Barras celebraba el siglo de vida.

El encuentro reflejó bastante más igualdad de la que se intuía en un principio a tenor del nivel de los jugadores de cada equipo. Los verdiblancos eran llevados en volandas por el calor de su afición ante la tremenda calidad que había en la mayoría de las botas de los jugadores milanistas. Tras una primera parte sin goles, Sobis le ganó la espalda a Nesta y se plantó solo ante Storari, que derribó al delantero cuando éste se disponía a regatearle para marcar a placer. El guardameta italiano, que ese verano se acabaría marchando cedido al Levante, estuvo en la capital hispalense unas semanas antes para fichar por el Betis, pero las negociaciones no llegarían a buen puerto. Mark González, internacional chileno, tomó la responsabilidad desde los once metros y no perdonó.

Pese a las acometidas de los rossoneri, que hicieron lucirse a Ricardo en dos ocasiones, el 1-0 no se movería y el Betis regalaría a su hinchada una victoria en el día de su centenario.

Once años después, el Milan vuelve al Benito Villamarín y la historia es otra bien distinta. El cuadro verdiblanco no se asemeja en nada al de entonces. El nivel de la plantilla ha experimentado un crecimiento sensacional y el club se encuentra en una cómoda situación institucional. Por su parte, el Milan ya no es ese equipo tan temido tanto en Italia como en Europa, pero pese a ello es cuarto a día de hoy en la Serie A y sigue teniendo jugadores reconocidos a nivel mundial.

A falta de poco más de veinticuatro horas para que comience el choque, los verdiblancos se encuentran concentrados para tratar de sacar algo positivo. Con un empate obtendrían el pase virtual a los dieciseisavos de final y con una victoria prácticamente sellarían el primer puesto de grupo. No cabe duda también que los de Quique Setién afrontan el duelo europeo como una vía de escape a los problemas que ha encontrado en el campeonato doméstico, en el que acumulan un empate y tres derrotas en los últimos cuatro partidos.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.