OPINIÓN | Por fin

Hacía mucho que no desempolvaba mi pluma para dejarla correr por aquí. Dicen que la escritura es terapéutica y yo que la he usado para aliviar mis miedos, temores y pánicos aquí mismo, me parecía injusto no tratar de canalizar mis nervios y mi alegría y reflejarla aquí también.

Hoy no es un día cualquiera. Y no, no es solo porque juega el Real Betis. No, tampoco es por volver a una semifinal después de más de 10 años. Los nervios que hoy nos van a impedir trabajar/estudiar no son nervios por semifinales. Es un sentimiento mucho más puro, más amplio. El Betis no es fútbol, el Betis es una filosofía y como tal hoy celebramos el triunfo de una manera de ver la vida. Eso, y la constatación de que, qué verdad es eso que decían de que el Betis era un gigante dormido. Dos veces al borde del abismo para revolverse y acabar golpeando con dureza a la vida y a todo aquel que hace no mucho observaba con sonrisa de suficiencia como hincaba la rodilla en la lona.

Han sido años muy difíciles que solamente han debido servir para hacernos ser conscientes de que nadie va a poner con todo esto. Por eso, me da igual que esta noche no te guste el once, si de lateral tendría que jugar uno u otro o, si el mister no termina de hacer las cosas tal y como a ti te gustaría. Ponte la verdiblanca, tírate a la calle en cuanto puedas y tómate la cerveza de la Victoria con la sonrisa del que sabe que nadie puede tumbarlo. Es el momento de cerrar filas y hacer sonar tambores de guerra. Hay que ir a muerte con el verde y hacer sentir al rival que van a vivir 90 minutos de sufrimiento y de tensión.

¿Cuántas veces, estando en el Villamarín hemos mirado al cielo buscando a ese loco de la cabeza primigenio autor de que por ti corra ese veneno verde que te entró un día y ya no salió? ¿Cuántas veces le hemos preguntado por qué? ¿Por qué todo tenía que ser así? Hoy es el momento de volver a mirar a ese cuarto anillo y, simplemente sonreír. Sonreír sabiendo que nos está viendo. Sonreír sabiendo que estamos donde jamás tendríamos que habernos ido…por fin.

 

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