CONTRACRÓNICA| Y menos mal que iban a cambiar el chip

Lamentable, indecente y muy justa la derrota del Real Betis Balompié en Butarque.

3-0 fue el resultado final con un triplete del delantero marriquí Youssef En-Nesyri. Pero lo peor no fue el resultado, podríamos hasta decir que fue de lo mejorcito de la matinal del domingo porque se quedó hasta corto. Un total de 16 remates del conjunto pepinero con un solo 32% de posesión. Estadística fulminante para el estilo de juego del entrenador del Betis. Quizás el cántabro fue el que más “palos” se llevo por la derrota. Aunque no toda la culpa la tiene el entrenador. Vamos por partes…

De lo que si tiene culpa Quique Setién es que un entrenador tiene que tener trabajado varios modelos de juego y cambiar los conceptos entrenados en base de lo que requiera el equipo o genere el rival. Pues bien, el Leganés propuso una presión intensa en zona de creación verdiblanca, con un marcaje de hombre a hombre en todo el terreno de juego. Ante eso, o los jugadores del Betis están muy lúcidos en la salida de balón, o tienes un gran problema de juego. Si a eso le añadimos que te marcan el 1-0 en una jugada a balón parado, justamente cuando por primera vez en la temporada tienes a tu línea defensiva más alta (Sidnei, Javi García y Feddal en línea de 3 centrales), y además dispones de jugadores de altura en el once como William Carvalho o Barragán, pues estamos ante un gran problema de concentración (el famoso “chip” del que estábamos hablando). Además, se sigue intentando crear juego mediante la elaboración, pero en una pérdida más en zona de creación (van muchas ya en la temporada), te hacen el 2-0 justo antes del descanso. Pues bien, después de ver que no sale nada del “Plan A”, la posesión; desde mi humilde opinión considero que esta plantilla, que está confeccionada para objetivos europeos, y este gran entrenador, rodeado de un gran staff técnico, podría realizar un cambio más significativo que simples sustituciones de hombre por hombre.

El partido requería un cambio de sistema y un cambio de juego. Balones en largo, con extremos y centros al área. Y sobre todo, agresividad, y con esto no me refiero en dar patadas, para nada, me refiero a la intensidad en los duelos disputados y un ritmo más alto en la presión al rival. Claro está que con un 2-0 en contra ya es sumamente difícil que la tarea salga bien, ya que expones más y dejas espacios en defensa, lo cual aprovechó el delantero del Leganés para hacer el tercero y llevarse el balón a casa. De lo poco que se puede destacar de los cambios del Betis fue Diego Laínez. Tal y como salió al campo, vimos algo que solo habíamos visto con anterioridad a Lo Celso, encarar y buscar portería. Pero un jugador sólo no puede hacer que gane un equipo.

Es lo único que se le pide a este gran equipo, que tiene un gran entrenador, y un estilo muy vistoso de juego. Que, en determinados partidos, con según qué tipo de equipos en frente, y según el marcador en determinadas ocasiones, que utilice esa inteligencia que demanda el fútbol, y que sea versátil en la hora de utilizar el esférico, ya que es la única manera que hay para que el rival no te gane la partida porque seas tan predecible, que hasta ganar de manera tan holgada le resulte fácil.

Se suele decir que se aprende más en el fútbol de las derrotas que de las victorias… Que una derrota como esta no vuelva a pasar.

Alejandro Fernández Franco.

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