Volver a unos octavos de Europa League cinco años después

27 de febrero de 2014. Un Betis prácticamente deshauciado en Liga -último, con 14 puntos tras 25 jornadas y a 11 puntos de la salvación- visita el Tsentranly Stadion para medirse al Rubin Kazán en un partido correspondiente a los dieciseisavos de final de la Europa League. Una semana antes estos dos equipos se habían enfrentado en el Benito Villamarín firmando el empate a uno. Dídac Vilà adelantó a los verdiblancos al inicio del choque y Eremenko, merced a un penalti que nunca debió pitarse, conseguiría el empate en la recta final del mismo.

Por tanto, el resultado favorecía a los rusos, a quienes les bastaba el 0-0 para clasificarse para la siguiente ronda merced al valor doble de los goles marcados fuera de casa. También jugaba con ellos las duras condiciones climáticas -10 grados bajo cero- a las cuales los futbolistas del Betis no estaban acostumbrados y el que se jugase en césped artificial.

Los heliopolitanos, por su parte, entrenados en aquel entonces por Gabriel Humberto Calderón, concebían la Europa League como una vía de escape a la dramática situación por la que atravesaban en el campeonato doméstico, en el cual cada vez estaba más cerca un descenso al infierno de la Segunda División que se acabaría produciendo incluso antes de finalizar el mes de abril.

De esta forma, el Betis se plantaba en el estadio de la República rusa de Tartaristán con el objetivo de darle la vuelta a la eliminatoria. Tras una primera parte en la que los verdiblancos gozaron de varias oportunidades para abrir el marcador, finalmente fue Nono el que, al filo del descanso, consiguió perforar las mallas de la portería de su rival, con la inestimable ayuda de Ryzhikov, que no acertaba a blocar el disparo del jugador gaditano.

Con la eliminatoria a favor, el Betis no se arrugó y continuó insistiendo en busca de un segundo gol que pusiera tierra de por medio. Y acabaría consiguiéndolo a falta de veinticinco minutos para el pitido final por mediación de Rubén Castro. El máximo goleador de la historia verdiblanca recibía una buena asistencia de Leo Baptistão y, de vaselina, ponía el 0-2 en el luminoso que dejaba la eliminatoria prácticamente sentenciada. El marcador no volvió a moverse y los verdiblancos obtenían el pase a octavos de final tan deseado como necesario para ahogar las penas de la Liga.

Cinco años después, el Betis puede volver a estar entre los dieciseis mejores equipos de Europa League, pero las cosas son muy diferentes en Heliópolis y nada tiene que ver con la entonces. La plantilla es sumamente superior a la de aquella campaña, el Betis lucha por entrar en competiciones europeas por segundo año consecutivo y no por salvar la categoría y además la situación institucional en nada se asemeja a la de 2014.

Además, el 3-3 cosechado en el Roazhon Park de Rennes invita al optimismo para pasar de ronda, pues cualquier empate inferior a tres goles le bastaría al Betis. El desenlace, el jueves a las 21:00 en el templo verdiblanco.

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