El mejor partido de la temporada 2016/17

Adán, Piccini, Mandi, Pezzella, Tosca, Durmisi, Petros, Rubén Pardo, Dani Ceballos, Álex Alegría y Rubén Castro. Con estos once hombres recibía un Betis entrenado por Víctor Sánchez del Amo al Barcelona en la jornada inaugural de la segunda vuelta de aquel curso de competición deportiva. Luego, en la segunda parte, entrarían Donk, Rafa Navarro y Nahuel.

Aquel conjunto nada se asemeja al de hoy día. Los objetivos son muy distintos y a nadie le sorprende a día de hoy que el Betis esté peleando por segundo año consecutivo por obtener un billete europeo que le dé derecho a disputar competición continental la próxima campaña.

Si por algo será recordado el Betis de la 2016/17 es por ser un equipo que tuvo hasta tres entrenadores, por pasar prácticamente sin pena ni gloria desde el punto de vista de que estuvo toda la temporada en tierra de nadie -la temporada fue un fracaso, pero siempre tuvo cierto colchón sobre los puestos de descenso- o por tener “el mejor centro del campo de Primera División después de los tres grandes”… O eso al menos decía el por entonces director deportivo Miguel Torrecilla, hoy en el Sporting, allá por agosto de 2016. Quedó claro que esta premisa anduvo muy lejos de la realidad y buena prueba de ello fue que todos los futbolistas que se desempeñaron en la medular aquella campaña salieron del equipo en el mercado estival por decisiones tomadas desde la planta noble del Benito Villamarín, salvo Dani Ceballos, por el que el Real Madrid abonó su cláusula de rescisión.

Precisamente sobre el utrerano recayó el peso del juego del cuadro verdiblanco aquella mañana del mes de enero. Los heliopolitanos, tal vez motivados por la dificultad del rival, realizaron un partido mayúsculo, algo completamente inusual a lo que acostumbraban a exhibir por aquel entonces. En todo momento fueron superiores al rival y estuvieron muy cerca de conseguir la hazaña completa.

Con un Betis lanzado a por la victoria, algo que choca con la habitual propuesta futbolística del técnico getafense, tachado de amarrategui en muchas ocasiones, un córner botado por Dani Ceballos ante el que falló un Ter Stegen que estaba sosteniendo al equipo hasta entonces, fue aprovechado por Álex Alegría, que ponía el 1-0 a falta de quince minutos para el pitido final.

Incluso Rubén Castro tuvo la sentencia en el 84’, pero el arquero alemán estuvo fino y acertó a repeler la vaselina del máximo goleador de la historia del cuadro verdiblanco. Entre tanto, Luis Suárez había marcado, pero Hernández Hernández, sin poderse todavía apoyar en el VAR, no concedió el empate azulgrana.

Sin embargo, cuando los verdiblancos ya saboreaban las mieles de la victoria, un tremendo y absurdo error de Nahuel, en una fiel demostración de lo que fue su paso por Heliópolis, fue aprovechado por Messi, que asistió a Luis Suárez para que batiera a Adán en el minuto 90 y, esta vez sí, su tanto subiese al marcador otorgando un inmerecido punto al Barcelona.

Igual muchos habían considerado positivo un empate antes del comienzo del partido dado el nivel futbolístico del rival, pero la sensación a posteriori fue más de perder dos puntos que de ganar uno. De hecho, el por entonces entrenador culé, Luis Enrique, reconoció ante los medios de comunicación que se marchaba contento con el empate conseguido a tenor del transcurso del choque y en base a los méritos que había hecho el Betis para hacerse con la victoria.

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