CRÓNICA| Real Betis 2-1 Villarreal CF: Medicina amarilla para seguir soñando con Europa

Una final. No había mejor (ni otra) palabra para definir el partido que marcaría, a corto plazo, el futuro de Real Betis y Villarreal CF; la posibilidad de quedarse fuera de la pelea por Europa era real y el abismo del descenso estaba muy cerca. Una final que locales y visitantes afrontarían tras no conseguir ninguno los tres puntos en su último enfrentamiento liguero, ante Real Sociedad (2-1) y FC Barcelona respectivamente (4-4). De ahí la importancia del choque. La derrota en tierras vascas llevaría a introducir al técnico verdiblanco hasta tres novedades en el once inicial (Emerson, Marc Bartra y Jesé Rodríguez), mientras que el único cambio que llevaría a cabo Javi Calleja sería en la defensa, dando entrada a Daniele Bonera en lugar del sancionado Álvaro González.

Temprana pero corta alegría

El pitido inicial del árbitro se llevó de Heliópolis la lluvia pero no la intensidad de los jugadores. Los pupilos de Quique Setién salieron con ganas al partido. Tras unos primeros compases de choque en los que pareció costarle sacar el balón jugado desde atrás, los locales comenzaron a imponerse sobre su rival. La presión adelantada surtió efecto y los mediocampistas béticos hilaron las primera jugadas de peligro. El balón, como de costumbre, era del Real Betis. Pero no solo el balón, también el marcador. Una triangulación verdiblanca en la medular dejó a Giovani Lo Celso ante el guardameta del submarino amarillo, tras un magistral pase del capitán mexicano, y el argentino definió con elegancia con una vaselina para anotar el primero de la noche en el 14′. Aunque poco duró la alegría en las gradas del feudo heliopolitano. Apenas dos minutos después del tanto local, el compatriota del ’21’, Ramiro Funes Mori, se elevaría sobre la zaga bética en un saque de esquina para mandar el balón al fondo de la red bética. Empate a un gol y mucho por jugarse.

Lejos de echarse atrás, a los jugadores locales no le temblaron las piernas tras encajar el tanto. Las posesiones largas le habían llevado a adelantarse en el luminoso, por lo que los verdiblancos se pusieron manos a la obra; el conjunto de Quique Setién volvió a dominar con claridad al conjunto amarillo con el balón. Y si, a pesar de que el resultado no fuera el mejor de los posibles, todo parecía ir bien encaminado para el cuadro local, al Villarreal le “crecían los enanos”. Javi Calleja se vería obligado, antes de cumplirse la primera media hora de partido, a mover el banquillo. Con la salida del campo de Daniele Bonera por lesión, el técnico amarillo desharía la defensa de tres centrales para dar entrada a Santiago Cáseres. Los visitantes, abrumados por el dominio bético en la medular, tratarían de contrarrestarlo con la presencia del argentino.

Si bien el plan trazado por el Villarreal fue el mismo desde el principio, con el paso de los minutos este se evidenció. La velocidad y los continuos desmarques al espacio de Karl Toko Ekambi y Samuel Chukwueze, como ya se observó la jornada pasada ante el equipo culé, eran el principal arma del los visitantes; los bombarderos del submarino. Sin embargo, las continuas interrupciones en el juego resultaron ser un somnífero para ambos conjuntos; los últimos 10 minutos de la primera parte transcurrieron sin excesivos sobresaltos, más allá de algún acercamiento del Real Betis a través de las botas de Cristian Tello. El catalán, por la izquierda, así como su homólogo amarillo Alfonso Pedraza, fue el principal agitador de los suyos en el último tramo de los primeros 45 minutos.

El merecido premio del gol

Movida. Así arrancó la segunda mitad. Que el potente disparo de Jesé Rodríguez, tan solo un minuto después de reanudarse el encuentro, estuviera apunto de coger portería hacía indicar que el Real Betis había salido metido en el partido. El equipo había enchufado al público, que desde bien temprano aplaudía cada acción de los futbolistas béticos. Las llegadas del Real Betis se sucedían mientras los visitantes se limitaban a correr detrás del balón. Era el momento. Y es que todo lo que ocurría hasta el momento en el partido dependía única y exclusivamente del cuadro local. El ritmo en la circulación de balón de los verdiblancos estaba marcando la diferencia. En cuanto el cuadro de Quique Setién inyectaba cierta velocidad a sus combinaciones, el Real Betis llegaba con facilidad. Pero no sería hasta la tercera o cuarta ocasión clara consecutiva, en uno de dichos alardes de superioridad, cuando los helipolitanos lograron ver puerta, otra vez. Y, otra vez, sería Giovani Lo Celso el autor del tanto que ponía por delante a los suyos. Pasada la hora de partido, tras una serie de rechaces en el interior del área amarilla, el argentino metió el balón por el único resquicio de portería que no cubría algún jugador del Villarreal.

Para alegría de la afición local, el Real Betis, aunque con cautela, no se conformó. Si a través de la posesión habían llegado las numerosas ocasiones generadas por el cuadro bético en la primera mitad, este utilizaría el mismo recurso pero, en esta ocasión, para mantener el resultado. En cambio, el Villarreal debía buscar soluciones. Javi Calleja sacó todo su artillería para buscar los tres puntos dando entrada a Gerard Moreno y Carlos Bacca. Los verdiblancos, ante el aluvión ofensivo que se le venía encima, no debían pecar de “miedosos” y encerrarse en campo propio. Con la intención de aprovechar los espacios que dejaría el cuadro amarillo al lanzarse desesperadamente al ataque, el entrenador bético mandó a Cristian Tello a la punta de ataque, escoltado por un fresco Joaquín, y se protegería en el medio con la presencia de Javi García.

El conjunto heliopolitano aguardaba en su campo la oportunidad de apuntillar al Villarreal a la contra, mientras el cuadro amarilla buscaba la forma de meter mano a los de Quique Setién. Sería en una jugada aislada, en un centro lateral sin aparente peligro, cuando el público del Benito Villamarín se temió lo peor. El árbitro del partido señaló el punto de penalti por manos de Marc Bartra. A falta de un minuto para que se cumpliera el tiempo reglamentario, Santi Cazorla tendría en sus botas la posibilidad de empatar el encuentro. Pero, por suerte para los intereses del cuadro de las trece barras, no fue así. Pau López, quedándose en el sitio y blocando el balón, negó el gol al ’19’ amarillo. Todo salía a pedir de boca para el Real Betis. Y durante los minutos finales de partido, los cinco que añadió el colegiado, a los verdiblancos les tocó sufrir. El submarino amarillo no cesó en su intento de igualar el choque colgando un balón tras otro al área local, todos sin éxito. El marcador no se volvió a volver, en parte gracias al buen hacer de la defensa del Villarreal que evitó el tanto de Cristian Tello sobre la línea de gol en el minuto 95, y los tres puntos se quedaron en casa. Tres puntos vitales para mantenerse en la pelea por Europa.

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