eder sarabia

OPINIÓN| El fracaso de un equipo hecho a medida de su predecesor

Imagináos por un momento la siguiente situación. En vuestra casa, un día cualquiera, se han comprado diferentes productos de alimentación, menaje, electrodomésticos y demás para que vuestra madre (o padre), que es quién cocina mejor y le sale una paella espectacular, la haga. Todos los preparativos culinarios se van organizando: la compra, los tiempos, etc. Pero a última hora vuestra madre se encuentra indispuesta y no puede encargarse de hacer la comida y te ves a tí delante de todo aquello y sin saber por donde empezar ni a que meterle mano. Para colmo, tu padre que es quién podría echarte una mano tampoco está. Así que te ves completamente solo ante una serie de productos, utensilios y artilugios que no sabes hacer funcionar.

Pues eso ha pasado en el Real Betis. El equipo está hecho a imagen y semejanza del entrenador que el pasado mes de mayo decidiera marcharse, en consenso con la directiva, y ahora todo le queda grande y fuera de forma al nuevo inquilino del banquillo. Rubi se ha encontrado en el Villamarín un barco demasiado grande, incapaz de comandar, sin la necesaria experiencia y sin los conocimientos suficientes para hacer funcionar una maquinaria hecha a medida de Quique Setién. La condena del cántabro, aparte de su cabezonería, fue una planificación deportiva con dos lunares demasiado grandes y que acabaron pasando factura a los objetivos verdiblancos. Este año, con las llegadas de Álex Moreno y Pedraza en el lateral zurdo y Borja Iglesias en ataque junto a Juanmi y la resurrección de Loren, el equipo ha solventado las carencias que el Betis de Setién tenía, pero jamás ha intentado crear un equipo en base a la práctica del fútbol de Rubi. Simplemente se ha repetido hasta la saciedad que la línea sería continuista, obligando a Rubi ha pasar por el camino por el que el Betis lleva apostando desde hace dos temporadas, a sabiendas de que el catalán no podría ni parecerse a lo que vimos estos dos años con Setién. Se ha ganado en verticalidad y en juego por las bandas, ayudando y mucho a Loren que se ha destapado un año más, pero es de cárcel que un equipo con jugadores como William Carvalho, Canales, Fekir, Joaquín, Tello y cía se pase más de veinte minutos corriendo detrás del rival sin ver la pelota de cerca. Además, la fragilidad defensiva se ha incrementado porque el equipo la temporada pasada defendía atacando, solo le llegaban cuando perdía la pelota y sus porcentajes de posesión era altísimos. Este año, con la posesión más descuidada, los rivales llegan más y mejor. Las matemáticas no engañan.

Por otro lado, solo hay que ver el rendimiento de algunos jugadores a los que el estilo y juego de la pasada temporada venía como anillo al dedo y que este año están completamente perdidos, lejos de su mejor versión, lejos de la confianza de un sistema y juego que les ayuda a ser mejores y por ende, al Betis ser mejor. Jugadores como Mandi, Canales, William o Joaquín son la sombra de lo que fueron e hicieron la temporada pasada. Y sin irnos muy lejos, ¿Alguien sabe algo del tal Lo Celso?

Con Rubi prácticamente sentenciado a la espera de que llegue el día menos indicado, el Betis bien tendría que replantearse su estilo y filosofía, pensar a corto plazo y buscar soluciones para ya. Con un equipo tan a la medida de Quique Setién, ¿Por qué no iba a volver Quique Setién?

 

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