Tarde fría en Braga, con ese aire de cita grande, de historia por escribir, de hacer historia por primera vez en unos cuartos de final de la Europa League. No era un partido más: era el momento en el que el Real Betis miraba de frente a Europa con ojos nuevos, debutante en una ronda que ya sonaba a leyenda en Heliópolis. Al otro lado, el siempre competitivo Sporting de Braga, curtido en noches continentales, preparado para poner a prueba la ilusión verdiblanca.
Acompañado por más de 2.000 béticos en las gradas del Municipal, un recinto enclavado entre montañas, rodó el balón y, con él, los nervios y la esperanza. El Betis estaba dispuesto a demostrar que lo suyo no era solo un sueño europeo, sino una realidad que había venido para quedarse.
El partido no comenzó de la mejor manera un saque de córner botado por el Braga acabó en gol de Grillitsch a los cinco minutos de juego. El conjunto de Manuel Pellegrini reaccionaría pronto y anotaría apenas un minuto y medio después, pero el tanto fue anulado por fuera de juego. Amrabat vio la primera amarilla del encuentro tras una dura entrada.
Rozaba el minuto 24 cuando el equipo verdiblanco tuvo la ocasión más clara en estos primeros compases: un cabezazo de Bartra que despejó el guardameta local. Poco tardaría el Betis en volver a intentarlo, esta vez por mediación de Abde, en un mano a mano que resolvió bien Horníček.
El Betis siguió buscando el empate, esta vez con un disparo que volvió a detener el portero local. No bajaban los brazos los verdiblancos, conscientes de la importancia del choque. Otro disparo entre los 3 palos, en esta ocasión de Fornals, terminó nuevamente en las manos de Horníček.
Final de la primera parte. El Betis, de menos a más, se marchaba al vestuario por debajo en el marcador tras un tempranero gol desde el córner, aunque había dispuesto de las ocasiones más claras en estos primeros 45 minutos.
La segunda parte comenzó como terminó la primera con ocasiones para el Real Betis que no lograban traducirse en goles, justo lo que necesitaba el equipo. Y entonces llegó el tanto verdiblanco, tras una falta dentro del área, el colegiado señaló penalti y Cucho Hernández lo transformó en el gol del empate. La afición bética enloquecía con el tanto del colombiano.
Pasaron los minutos y el empate no se movía en el marcador en un duelo que perdió espacios y se volvió lento y predecible. Sobre todo porque ni el Braga ni el Betis quisieron arriesgar.
Final del partido. El Real Betis rescata un empate ante el Braga sin desplegar en exceso su mejor juego. Los de Pellegrini pagaron la falta de concentración en los primeros compases, que les costó el gol inicial. No fue hasta la segunda mitad cuando el Cucho Hernández, desde los once metros, firmó el empate. Un resultado que deja insatisfechos a ambos equipos y que aplaza la decisión para el partido de vuelta del próximo 16 de abril a las 21:00 horas en La Cartuja

