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Entrenador del Betis: Una profesión de riesgo

El Betis ha tenido 21 entrenadores en todo el S.XXI

El puesto de entrenador en el fútbol actual es todo un riesgo. Tienen la responsabilidad y culpa de todo lo malo y pocas veces se llevan las medallas de los éxitos logrados, que siempre caen en manos de porteros, mediocentros o delanteros. Aunque los haya de prestigio, siempre vivirán en ese filo continuo del precipicio con más riesgo de caída que de salvación. Pero si hablamos del Betis la cosa se complica a la par que se confirma.

El Real Betis ha tenido 21 entrenadores diferentes en todo el Siglo XXI. Un total de veintiseis movimientos en el banquillo debido a las segundas etapas de algunos de ellos. Desde Fernando Vázquez, quién estrenara el nuevo siglo, a Alexis, quién ya cogiera el banquillo a finales de la temporada 16/17. El Betis ha tenido en veinte años los mismos entrenadores que el Liverpool en toda su historia.

¿Pero que ocurre en el Betis para que ser entrenador en esta orilla del Guadalquivir sea una auténtica profesión de riesgo? Es un debate que en este artículo no tendrá cabida y que dejaremos para tertulias radiofónicas y artículos de opinión. Aquí vamos a repasar alguno de esos nombres que, sin pena ni gloria, pasaron por el banquillo del Villamarín:

Fernando Vázquez junto a Lopera el día de su presentación

Casos como el ya citado Fernando Vázquez, quién cogiera al Betis en Segunda tras el descenso de la temporada 99/00 y tras hacer debutar (entre otros) a Joaquín, fue destituido en la jornada 29 sobre todo por las diferencias con Manuel Ruíz de Lopera. Uno de los principales culpables para que el banquillo del Betis no fuera un lugar demasiado cómodo. Sería Luis del Sol quién tomara las riendas hasta final de temporada, que concluiría con el famoso ascenso en Jaen. Del Sol era secretario técnico cuando toma el control del banquillo, algo que se repite hoy día.

Luis Fernández entrenó al Betis entre las jornadas 15 y 37 de la 06/07

Algunos años más tarde y tras el paso por el Betis de Juande Ramos, Víctor Fernández y los éxitos de Serra Ferrer en 2004, llegaría al Villamarín Javier Irureta. Un entrenador que venía de ganarlo todo con el Deportivo de La Coruña y que aquí se estrelló a las primeras de cambio, dimitiendo en diciembre de 2006. El Betis estaba en plena caída libre después de los sueños Europeos y un entrenador contrastado y de éxito no se acercó siquiera a su mejor versión. Le sustituiría Luis Fernández. Un entrenador medio francés medio gaditano. Mezcla explosiva para un equipo falto de liderazgo y en constante guerra. No llegó a terminar la temporada, fue destituido a falta de solo una jornada. La historia de Chaparro, Santander y Edu la conocemos todos.

Al año siguiente el Betis vuelve a caer en el error de contratar e un entrenador de éxitos pasados y sin más ambiciones que no dejarse llevar por la sombra de lo que fue. Héctor Cuper llega al Villamarín tras sus logros con Mallorca, Valencia CF e Inter y aquí duró lo que viene a ser poco: 14 jornadas. Dejó al Betis penúltimo. Entonces, Lopera volvió a confiar en Chaparro para lograr el milagro de la salvación como hiciera un año antes, pero ahora con muchas más jornadas por delante. Lo hizo y se ganó el puesto para la siguiente temporada. Pero ésto no es como empieza, si no como acaba. Chaparro no supo sacar provecho de un equipo que, aunque en horas bajas, había sido reforzado con jugadores como Sergio García y el retorno de Oliveira en invierno. Chaparro fue destituido y se repitió la tónica de subir al entrenador del filial. Josep María Nogués no solo no mejoró la cosa, si no que ese Betis acabó descendiendo en aquella última jornada en casa y ante el Real Valladolid.

El Betis dio con sus huesos en Segunda y Lopera apuesta por un entrenador experto en la categoría y que venía de ser equipo relevación con el Málaga CF dejándolo cerca de Europa. Como Serra había salido bien, pues traemos a uno parecido: canoso, mayor, con bigote… ¿Qué puede salir mal? La carita de Tapia en su presentación lo decía todo.

Antonio Tapia en su presentación como entrenador de la temporada 09/10

Ni duró ni hizo por durar. Cuando acabó la primera vuelta fue destituido con el Betis muy lejos de los puestos de ascenso. Volvería por el Villamarín Víctor Fernández, casi una década después y con ganas de repetir buenas sensaciones. Aquel Betis despertó, se convirtió en el mejor equipo de la segunda vuelta, pero un empate en Salamanca en la penúltima jornada acabó con las esperanzas de ascenso pese a la victoria en la última jornada.

Pepe Mel se convirtió en el segundo entrenador con más partidos en el Betis

Comenzaría entonces la etapa más convulsa de la historia reciente bética. La supuesta venta de las acciones de Lopera, el fugaz paso de Oliver como presidente, la ley concursal y la intervención jurídica con el Betis en Segunda. Menos mal que se acertó en lo deportivo con Rubén Castro, Jorge Molina, Emaná y Salva Sevilla y con Pepe Mel en el banquillo. Si no, a saber. Aquel Betis que ascendió en menos de ocho meses tampoco trajo la estabilidad en el banquillo aunque pareciera que Mel lo haría. Su fracaso tras el año Europeo dio pie al año de los 25 puntos y de los tres entrenadores: Mel, Juan Carlos Garrido y Calderón.

Con el Betis de regreso a Segunda se vuelve a probar con la píldora de entrenador especializado en la categoría. Julio Velázquez había dejado al Real Murcia a las puertas del ascenso y en las puertas del INEM se quedó él catorce jornadas después. El Betis optaría por Merino, entrenador del filial, para apagar el fuego y ganar tiempo para buscar a un nuevo entrenador pese a ser un secreto a voces: Pepe Mel. Su destitución fue bastante impopular pese a los derroteros que estaba tomando el equipo y su regreso fue bastante aplaudido. De nuevo fue capaz de devolver al equipo a la élite en tiempo record, pero una vez en Primera la crispación fue en aumento cuando la temporada comenzó a torcerse. Fue destituido apenas un año después de su llegada y Merino lo relevó en el banquillo. Aquel Betis acabó 10º, que por aquel entonces era el segundo mejor puesto en una década.

Víctor Sánchez del Amo fue destituido a falta de dos jornadas pese a lograr la salvación

El nuevo Betis de Haro y Catalán que se estrenaban como dirigentes fue a parar a manos de Gustavo Poyet. Un exjugador uruguayo que venía de entrenar a equipos de media tabla en Inglaterra. Pero su verborrea latina y su planta eran todo fachada. El equipo no jugaba a nada y su cabezonería con dejar fuera a la perla canterana que aquel entonces era Ceballos lo dejaban en mala estima. Fue destituido en la jornada 11. Llegaría entonces Víctor Sánchez del Amo. Otro joven exjugador que venía de tener cierto éxito en el Deportivo de la Coruña. No lo hizo del todo mal pese al rácano equipo que tenía. Salvó la categoría, pero las sonadas derrotas de final de temporada le costaron el puesto a falta de dos jornadas. Alexis tomaría el puesto.

La historia desde ese junio de 2017 hasta ahora es de sobra conocida por todos: Setién y Rubi han sido los dos últimos entrenadores de una larga lista que nunca termina de estabilizarse. Con la llegada de Alexis al banquillo bético para acabar de la mejor manera posible la presente temporada es otro fracaso más para un inquilino del banquillo del Villamarín. Toda una profesión de riesgo que no augura éxitos prolongados ni estabilidad laboral, si no todo lo contrario.

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